Hermano de desaparecido dijo que su familia fue víctima de una sistemática extorsión
El hermano mayor de Felix Daniel López Saracco, joven de 17 años desaparecido antes del último golpe militar, denunció hoy que su familia fue víctima de una sistemática extorsión en la permanente búsqueda de información sobre su paradero.
Mi madre terminó pobre, vendió todas las cosas de valor, para responder a la extorsión de los militares, incluso llegó a llevar dinero a la casa de uno de ellos, en Buenos Aires, dijo Sebastián López.
A través de una videoconferencia, López, que vive en Europa, aseguró que tras el segundo secuestro que sufrió su hermano, que cursaba el primer año de abogacía en la Universidad Católica de Santiago del Estero un militar llegó a casa y comentó que sabía el lugar en el que se encontraba Felix y nos pidió un par de zapatillas nuevas para llevarle.
Allí comenzó la extorsión de los militares, que se extendió en el tiempo, porque no perdíamos la esperanza de encontrar con vida a mi hermano y mi madre tuvo que vender todo, hasta las joyas que heredó de mi abuela y terminó en la absoluta pobreza, añadió.
La desaparición de López Saracco, que también practicaba en la sección Deportes del matutino El Liberal, en la que su padre cumplía funciones de redactor, ocurrió el 7 de febrero de 1976, la noche en que el joven participaba de una fiesta de casamiento en la capital santiagueña.
Por comentarios de otros ex presos políticos, mi hermano fue llevado a la SIDE en un automóvil que manejaba el represor (Tomás) Garbi y tras su paso por la Escuela de Policía de Santiago del Estero, lo trasladaron a Tucumán, agregó.
López recordó que la última vez que lo vieron con vida a Felix fue en la escuelita de Famaillá, en Tucumán, entre febrero y marzo del mismo año.
La represión fue contra una apertura intelectual diferente, que los hacia pensar de otra manera, al extremo que la escandalosa lista de desaparecidos en su mayoría son jóvenes de entre 16 y 18 años, acotó.
En otro pasaje de sus declaraciones, López se mostró sorprendido por la impunidad con la que esta gente se manejaba, aún en democracia.
Cuando regresé al país en 1985 para dar una conferencia en la Escuela de Bellas Artes de Santiago del Estero, los periodistas me comentaron que en la sala había agentes de la SIDE santiagueña, concluyó.