Pidieron una pericia psiquiátrica a Severo antes que declare

09/10/2012
Judiciales - Crimen de Mariano Ferreyra
alternative
Lo pidió la defensa de Carlos Fernández, acusado de instigador del crimen. Hoy una testigo declaró que los activistas de la Unión Ferroviaria guardaban armas dentro de la empresa en la estación de Constitución

La defensa del dirigente ferroviario Juan Carlos Fernández, acusado de instigador del crimen de Mariano Ferreyra, pidió hoy una pericia psiquiátrica al testigo Enrique Alfonso Severo, quien denunció haber sido secuestrado el día en que debía declarar por el asesinato del joven militante del Partido Obrero.

Queremos deteLarminar si es un fabulador”, dijo el abogado Alejandro Freeland aludiendo al testigo, al reclamar ante el Tribunal Oral Criminal 21 que la revisación se realice antes de su declaración.

Severo, que según el defensor de uno de los acusados de instigar el crimen “tiene antecedentes muy violentos”, desapareció en la noche del jueves pasado y reapareció 24 horas después con golpes y marcas de haber estado maniatado.

El presidente del tribunal, Horacio Días, indicó que responderá al pedido en la audiencia del jueves, en tanto aún no ha fijado la nueva fecha para que Severo testimonie.

Fuentes de la causa no descartaron que su declaración se realice sin aviso previo, de modo de asegurarle mayores condiciones de seguridad, como ocurrió con otros testigos protegidos que ya dieron testimonio en este juicio.

Por otra parte, en la audiencia de hoy, una testigo, Andrea Noemi Yulis, declaró que los activistas de la Unión Ferroviaria guardaban armas dentro de la empresa en la estación de trenes de Constitución, al cumplirse una nueva jornada del juicio por el crimen de Mariano Ferreyra en el que está acusado, entre otros, el secretario general del gremio, Jose Pedraza.

“Es gente de Pedraza y de (su adjunto) Juan Carlos “Gallego” Fernández”, acusados de instigar el crimen para  escarmentar a los trabajadores tercerizados que reclamaban su blanqueo, sostuvo Yulis, vecina del “Barrio Ferroviario”, lindante con esa terminal de trenes.

“Guardaban armas dentro de la empresa, en el sector de encomienda, donde hay un gimnasio”, relató la mujer y sostuvo que en ese lugar “a Favale lo vi dos o tres veces un mes antes del hecho de Ferreyra”, en referencia a uno de los dos acusados de haber disparado el 20 de octubre del 2010.

La mujer reiteró ante el tribunal su declaración espontánea ante  efectivos de la Gendarmería cuando, un día después del crimen, requisaron la vivienda de un vecino donde se sospechaba que podrían encontrarse pruebas del asesinato.

A las armas las sacaron anoche, hubo movimientos”, les dijo Yulis, ex mujer de un ferroviario, que por esa circunstancia dijo conocer las actividades de muchos dirigentes del gremio y las empresas que manejan.

Acusó a Héctor Carruega, Norberto Saldaña, Daniel Heesf y otros empleados de Ferrobaires a los que definió como “un grupo de delincuentes” que vinculó a las armas que estaban en Constitución.

Dijo que ese grupo respondía a Alberto Trezza - ex titular de Ferrobaires, y empresario vinculado al ex presidente Eduardo Duhalde- mencionado también por el testigo Enrique Alfonso Severo como posible responsable de su secuestro la semana pasada.

La  testigo dijo que el tiroteo de la casa de Severo, un día después del crimen de Ferreyra  había sido obra de esta gente, gente de Pedraza, de Fernández. Están involucrados en el hecho que relató y el gremio de ellos es la UF”, agregó.

La mujer también vinculó a este grupo a Alejandro Benítez, un ferroviario que es testigo protegido en el juicio y que declaró contra los acusados.

“Alejandro es de la Lista Verde (de Pedraza) y aquel día iba al frente con una mochila”, aseguró quien además dijo haber reconocido en los videos a “a una de las hijas de Carruega y al yerno”.

Los nombres dados hoy por la mujer no figuran entre los 10 imputados de la patota ferroviaria acusada de cometer el crimen ante la total pasividad de siete policías que no hicieron nada para evitar la agresión.

En la audiencia de hoy también declaró Nancy Arancibia Jaramillo, compañera de militancia de Ferreyra quien aseguró haber visto "a dos policías" disparando armas de fuego.

Relató que el joven "estaba en sus últimos suspiros" cuando fue subido a la ambulancia, tras ser baleado, y ratificó que la policía "no hizo nada" para detener la agresión por parte de una "patota" de la Unión Ferroviaria el 20 de octubre de 2010.

"Cuando lo subimos a la ambulancia, yo sabía que Mariano estaba muriendo. Una compañera me dijo que no, pero estaba en sus últimos suspiros", recordó Arancibia Jaramillo, una militante del PO que estuvo ese día en la manifestación y recibió un piedrazo en la cara cuando intentó subir a las vías para concretar el corte que se había anunciado y fue repelida por los ferroviarios, junto a otros manifestantes.

Al declarar en una nueva jornada del juicio o por el asesinato de Ferreyra, Jaramillo señaló que después de ese primer episodio, los manifestantes se reunieron en una parrilla al paso y tras una asamblea resolvieron terminar con la manifestación pero se quedaron esperando a un equipo periodístico al que habían convocado por las agresiones sufridas poco antes.

Producto de esa primer refriega, Jaramillo tenía una herida sangrante en la cabeza y Elsa Rodríguez, quien luego fue baleada de gravedad, tenía su brazo en cabestrillo por otro piedrazo.

"Cuando me rompen la cabeza aparecen por la orilla de la calle dos policías y se ponen a disparar. Esas sí que eran balas de verdad porque salía fuego, era impresionante como tiraban. Dos compañeros se pusieron adelante porque sino mataban a alguien", recordó.

Cuando la testigo participaba de esa entrevista, vio bajar desde el terraplén del ferrocarril a quienes antes los habían seguido con insultos: "Bajaban apurados, se tiraban del terraplén, le dije a la periodista por favor no apagues la cámara porque estos nos vienen a matar", detalló.

Entre quienes primero bajaron del terraplén identificó a uno con "cuello ortopédico", como tenía ese día uno de los detenidos, el ferroviario Jorge González.

Entonces comenzó a caminar rápido y luego a escapar, "veo a Mariano retroceder por el medio de la calle, lo llamo, retrocedía despacito, se agarra contra la pared y va cayendo despacito, pensé que estaba desmayado y pensaba que si lo dejaba lo iban a patear, matar, nunca me imaginé que tenía una bala adentro", dijo en medio del llanto y se dispuso un breve receso.

Al volver concluyó el relato y ratificó que los manifestantes no tenían armas, salvo los palos que se llevaban siempre. "Sólo teníamos termos y mates, no nos merecíamos que nos trataran como animales a nosotros".

En tanto, la primer testigo del día Verónica Silva, filmó con su teléfono celular a Mariano tirado en Perdriel y Luján en el barrio porteño de Barracas.

"Les dije que le levantaran la remera, estaba tirado y tenía el balazo. Esta gente (por los agresores) se retiró y volvieron todos para las vías", precisó.