Prostitutas piden ley que regule la prestación de servicios sexuales
La asociación que agrupa a la meretrices reclamó hoy la sanción de una ley que regule la prestación de servicios sexuales autónomos y cuestionó el fallo de la jueza cordobesa que consideró que la prostitución no es un trabajo.
"En la sentencia, se hace eje en que la prostitución no es un trabajo, afianzando la visión de los feministas abolicionistas de la prostitución", aseguró esta tarde a la prensa la titular de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), filial Córdoba, Eugenia Aravena.
Para la dirigente que la jueza de Control, Niñez, Juventud, y Penal Juvenil y Faltas de Río Segundo, María de los Angeles Palacio "no lo considere un trabajo es respetable, pero repudiamos que se sostenga que es lo mismo la prostitución de mujeres adultas que las víctimas de trata".
"Es imposible decir que es lo mismo la prostitución forzada que la voluntaria", opinó.
La dirigente aseguró que "aquí no tenemos ninguna posibilidad: ni de cambiar de trabajo, ni de ser trabajadores sexuales. El trabajo sexual es un medio de vida para un montón de mujeres, hombres y transexuales. La sociedad tiene que aprender a respetar las decisiones de quienes queremos trabajar en esto", recalcó Aravena.
La dirigente anticipó que no recurrirán la sentencia, porque concuerdan con la jueza en el cierre de los lugares donde se produce la explotación sexual, como establece la Ley 10060, que prohíbe en Córdoba el funcionamiento de wkiskerías y boites.
"Como organización, impulsamos una ley que regule el trabajo sexual autónomo en el país. En Uruguay, por ejemplo, hay una ley en virtud de la cual el Estado lo reconoce como trabajo y mejora la calidad de vida del sector, al otorgar obra social y jubilación (a las prestadoras)", remarcó la dirigente.
La polémica se desató luego de que ayer se conoció que una jueza de Río Segundo ratificara la constitucionalidad de la ley que prohíbe el funcionamiento de wiskerías en Córdoba y concluyó en su fallo que la prostitución no es un trabajo, sino una forma de violencia contra las mujeres que propicia la trata de personas.