Cristina sentenció que en la Argentina existe un monopolio mediático
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner afirmó anoche que en la Argentina "existe un monopolio mediático que controla" hasta "una fábrica de papel de diario obtenida durante la dictadura" y que "se niega a cumplir una ley del Congreso desde hace tres años".
La Presidenta explicó al hablar ante estudiantes y graduados de la Universidad de Harvard que "finalmente la Corte Suprema ha fallado que el 7 de diciembre deben desinvertir" quienes tienen una posición monopólica.
En ese marco se conjugó el genuino interés de los alumnos de la prestigiosa universidad con una serie de matices que dejaron al descubierto la intención de plantear un escenario complejo durante la disertación de la jefa de Estado argentina.
También la mandataria explicó que "no es responsabilidad, ni deseo, de esta Presidenta una reforma constitucional", al responder una pregunta al respecto de un estudiante de Harvard.
"No se trata de lo que yo quiero, sino de lo que puedo o debo", dijo, y concluyó la cuestión diciendo que "es una cuestión abstracta".
Continuando con el tema de la Ley de Medios, la jefa de Estado argentino manifestó que "en la Argentina todavía estamos muy atrasados en materia de libertad de expresión", y agregó que, esta no puede ejercerse "en la medida que no todo pertenezca a un sólo medio" de comunicación.
En referencia a ese monopolito mediático del país, Cristina expresó que "se niegan a cumplir una ley sancionada por el Congreso desde hace tres años con medidas cautelares, y finalmente la Corte ha fallado y ha determinado que el 7 de diciembre tienen que desinvertir, porque no se pueden tener 240 licencias de cable y nueve licencias abiertas, porque es un monopolio".
Haciendo hincapié en la legislación de los Estados Unidos, la Presidenta dijo que "si hay algo que ha caracterizado a este país es ser una sociedad con normas muy fuertes antimonopólicas y antitrust".
Preguntó entonces a los estudiantes cuántos conocían si en la Argentina se había sancionado una Ley de Medios, y tras ver la escasa respuesta indicó "son poquitos".
Seguidamente les explicó que la norma sancionada por el Parlamento en 2009 es "la primera ley que se envía al congreso luego de hacer un anteproyecto ", en base al trabajo de "la Coalición Democrática que agrupa a numerosas organizaciones y Universidades", y que "se discutió en más de 25 foros".
Cristina explicó ante su auditorio que la Ley de Medios "resultó aprobada por amplias mayorías que no sólo fueron de mi partido sino también de la oposición".
"El problema es que (en la Argentina) hay una libertad absoluta, tal libertad hay, que un monopolio no acepta una Ley votada por el Congreso y reconocida por la propia Corte Suprema de Justicia".
De inmediato agregó que "hay millones de argentinos que hablan con esta Presidenta constantemente, periodistas, sindicalistas, etc", y lamentó que "el periodismo se ha convertido en la Argentina en algo muy autoreferencial".
"Me llama la atención que todo gire en torno de si hablo con tal o cual periodista. Me parece poco académico. Mis funcionarios hacen conferencias casi todos los días", dijo y destacó que pese a ello en algunos medios de comunicación "digo `blanco` y publican `la presidenta dijo negro`".
Finalmente expresó en cuanto a la relación del Gobierno con el periodismo: "Me parece un latiguillo, puede haber muchas críticas para hacer" en lugar de esa, pero de inmediato se respondió: "Tal vez no encuentran por donde criticarme".
Fue evidente en la disertación de la presidenta Fernández de Kirchner la intención de plantear un escenario complejo. La escena que se vivió estuvo matizada por coincidentes preguntas, planteos y hasta requisitorias guionadas en el recinto, a lo que se sumaron panfletos y hasta algunas cacerolas trasnochadas en las afueras del predio.
No obstante los hechos, no fueron impedimento para el desarrollo de una jornada catalogada como "altamente positiva" por autoridades de Harvard.
"Me siento privilegiado en ser uno de los argentinos que puede preguntar", señaló en el auditorio -a modo de introducción-, Juan Ignacio Maquieyra, que hasta su reciente ingreso a Harvard se desempeñaba como asesor del gabinete del Ministerio de Eduación porteño a cargo de Esteban Bullrich, con quien -dijo a Télam- lo une "una larga relación".
Sin embargo, mucho antes de que iniciara la disertación, en el campus del claustro se pudieron observar curiosas preguntas en manos de alumnos estadounidenses, aún cuando faltaban más de 8 horas para la llegada de la invitada.
En algunos de los instructivos, a modo de ejemplo, se reflejaba la evolución de precios de distintos productos de la canasta alimenticia en los últimos años, que "documentaba" la inflación para conocimiento de los estadounidenses que asisten a la Escuela de Política John F. Kennedy.
A la vez, residentes argentinos recibieron llamados y correos con convocatorias a un cacerolazo que, según contó a la agencia de noticias Télam un argentino que reside en Boston, "claramente apuntan a usar a la gente", a pesar de definirse como un "claro opositor a Cristina" que sólo "quería escucharla en primera persona".
Ya en la larga fila de asistentes de ocupaba toda la extensión de la calle Kennedy, a metros de Harvard Square, un grupo de argentinos repartía tarjetas rojas y panfletos, ambos con la firma de la American Task Force Argentina (ATFA) que integran estadounidenses acreedores de “fondos buitres”.
La tarjeta roja hacía alusión a la "metáfora futbolística" utilizada por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, que le valió la respuesta de la presidenta al hablar ante la Asamblea General de la ONU el martes: "nosotros no somos un cuadro de fútbol, somos un país soberano", indicó.
El cartón rojo de cotillón, que en definitiva no logró el pretendido de ser utilizado en el salón, rezaba en inglés: "Por favor, use esta tarjeta si desea hacer una pregunta a la Presidenta Kirchner".
El panfleto, por su parte, enumeraba doce puntos contrarios a la gestión de gobierno, ilustrado con una foto y preguntando “¿Cuán libre es la prensa en Argentina? Libertades de prensa bajo ataque".
Durante la ronda de preguntas en el recinto, la Presidenta también escuchó la réplica de otro estudiante sanjuanino que en su introducción mencionó el supuesto "privilegio" de poder preguntar, lo que valió otra respuesta de la mandataria.
Previamente otro estudiante venezolano leyó a Cristina una pregunta que, en pocas líneas, indagaba acerca de la poca libertad de expresión en Argentina, precisamente uno de los puntos que destacaba el panfleto repartido en el ingreso a la Kennedy School.
Entre los diez jóvenes que formularon preguntas también se presentó una estudiante local llamada Leyn, precisamente quien horas antes se encontraba en el limitado listado de los estudiantes dispuestos a "opinar" para la prensa respecto a la visita de Cristina.
La Presidenta, en definitiva, contestó diez preguntas aunque la tradición de Harvard marca que la ronda de consultas incluyen un máximo de 8 y un mínimo de 4 preguntas a los expositores invitados al Foro de Política.