Fuego Cruzado
Ayer el Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba vivió momentos de incertidumbre al ser tomado por un grupo de la comisión directiva y delegados del Suoem que protagonizaron lo que el intendente Daniel Giacomino calificó como un “un golpe a la institución democrática”.
Violencia, heridos, roturas, salvajismo, descontrol, falta de seguridad y destrozos fueron las consecuencias de una nueva protesta desmedida del gremio de los municipales como respuesta al proyecto del ejecutivo de fijar un cincuenta por ciento como tope del gasto asignado a los sueldos.
Pero no fueron estas las únicas consecuencias ya que hubieron otras, quizás más graves que la propia violencia. Fue la incoherencia de los propios actores políticos que lejos de buscar soluciones, comenzaron a tirarse la pelota y a acusarse entre ellos de ser los autores ideológicos de semejante aberración.
El intendente Giacomino denunció públicamente que la culpa era de Vicente y que en connivencia con Luis Juez y el Suoem habían dado “un golpe a la institución democrática” que “raya el golpismo” enmarcando, claro está, todo esto en el largo y tedioso enfrentamiento que mantiene el Ejecutivo con la gremial de la ciudad de Córdoba.
Por su parte, el viceintendente Carlos Vicente denunció que los incidentes formaban parte de un movimiento “desestabilizador” hacia su persona producto de su ya rota relación con Giacomino, mientras que sus allegados veían en el conflicto aristas del kirchnerismo representadas en el dirigente gremial Rubén Daniele.
En tanto, desde los bloques de la oposición que llevan la voz cantante en el Concejo producto de la ruptura del bloque oficialista, denunciaban en consonancia con Giacomino que todo había sido una estrategia urdida por Vicente y Juez para que no se pudiera sancionar la ordenanza que establece el tope del 50% del gasto de recaudación para destinar a los sueldos de los municipales.
En tanto los concejales del bloque giacominista Social por Córdoba encontraban los argumentos necesarios para culpar a Luis Juez de todos los desmanes ya que junto al Suoem, con quien siempre tuvo una excelente relación intentaban impedir la aprobación de las ordenanzas a través de la suspensión de la sesión ya que no les alcanzaba con los votos.
También estaban los que creían que el gremio del Suoem había actuado por motus propio para evitar que el Concejo sancionara una ordenanza que terminaría por achicar los “privilegios” de los empleados en lo que se refiere a horas extras y prolongaciones de jornada.
Pero lo más trágico de esta lamentable situación es que cada una de las hipótesis esgrimidas por cada sector encuentra los argumentos necesarios en la realidad para justificar toda esta locura, y cualquiera puede ser verdad, o todas al mismo tiempo.