Víctima relató que un oficial la entrego a gendarmes que abusaron de ella
Una testigo víctima relató hoy ante el Tribunal Oral Federal de Jujuy que un oficial de policía de Libertador San Martín le puso una pistola en la cabeza, la amenazó con matarla y luego la entregó a un grupo de gendarmes que la violaron, en el marco de un juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante el terrorismo de Estado.
Mercedes Susana Zalazar es una de las testigos que declaró en el juicio que se lleva a cabo en Jujuy por secuestros, torturas y desapariciones en el que hay cuatro militares imputados.
Dijo que supo que su novio, Francisco Gallardo, había sido detenido y estaba en un destacamento de Ledesma y cuando fue a buscarlo a la comisaría del pueblo a cargo del oficial Lezcano la detuvo.
"Tomó el arma y me la puso en la cabeza y me dijo que hablara, yo estaba paralizada" y contó luego que le pegó una cachetada "me tiró al suelo y me pateaba; me levanté y me empujó para que me sentara".
"Ahí te voy a meter para que te violen", le dijo el oficial policial llevándola luego a un cuarto "donde había varios gendarmes y me dejó y ahí pasé muchas cosas que nunca las hable".
Contó al TOF que por muchos años no habló del tema con sus compañeros, pero luego compartió el dolor con Hilda Figueroa, otra testigo víctima violada en el Centro Clandestino de Detención de Guerrero.
Mercedes Susana fue traída de Libertador a San Pedro de Jujuy junto con su novio y luego alojada en el Buen Pastor, un antiguo lugar de detención de mujeres hasta el mes de noviembre siendo llevada al Penal de Gorriti junto con Dora Seis y Soledad López.
"Al lado mío estaba Ninfa, una amiga de la gloriosa JP", señaló.
Recordó que al producirse el golpe, comenzó a llegar gente detenida, entre ellas Olga Demitrópulos, Hilda Figueroa, Eublogia (RPT Eublogia) Garnica quien entró con las muñecas y los tobillos podridos porque había sido engrillada en Guerrero".
En el penal de Gorriti vio a Dominga Alvarez de Scurta, María Alicia Ranzzoni y Juana Torres, ahora desaparecidas, a las que sacaban "permanentemente de las celdas, las torturaban y las celadoras decían que era Jaig" un conocido represor de la policía.
En el penal fueron visitadas por Mariano Rafael Braga, uno de los imputados en las cinco causas acumuladas.
Dijo que eran arengadas por un guardacárcel de apellido Singh, "prepotente y altanero que nos decía que no íbamos a salir más, lo mismo que otro de apellido Ortiz".
Mercedes Susana Zalazar también fue trasladada a la cárcel de Devoto, donde el régimen era igual al de Jujuy.
Gladys Ramona Urtunduaga, otra testigo víctima relató que estuvo detenida siete años, desde el 22 de mayo de 1975 hasta junio de 1982. Fuerzas policiales armados con ametralladoras ingresaron por los techos a la escuela Gabriela Mistral donde era maestra, desempeñándose también como alfabetizadora.
También estuvo alojada en el Buen Pastor y en noviembre del 75 la trasladaron al penal de Gorriti y también vio a Scurta, Ranzzoni y Torres golpeadas por el comisario Jaig y recordó que un día Juana Torres le dijo "hoy nos van a matar y me dejó una cadenita para su hija".
Marina Vilte, secretaria general del gremio de los maestros también estuvo en el penal después del golpe y recuerda Zalazar que cuando salió en libertad, ella la acompañana a su madre para intentar que ingrese al penal de visita.
La dirigente gremial y una de las fundadoras del gremio nacional de los maestros, volvió a ser tenida y está desaparecida desde diciembre del 76
Urtunduaga también reconoció las visitas de Braga a la cárcel a quien apodaban también "el terror de las madres" por los padecimientos que les daba cuando iban a pedir permiso a ver a los hijos u otros familiares.
La docente, también vinculada al gremio jujeño, dijo que antes del golpe del 76, a las detenidas ya las llevaban a la delegación de la policía Federal, donde eran interrogadas sobre la filiación ideológica, grupos y nombres de presuntos activistas.
Desde el Tribunal Oral de Salta, por teleconferencia, declaró hoy Santiago Sabino Roldán, amigo del desaparecido Luis Aredez y según consta en el expediente fue la última persona que vio con vida al ex intendente de Libertador.
Sin poder precisar fecha, manifestó que venía para Jujuy cuando en el puente de Zapla, a unos 15 kilómetros de la capital, junto con un amigo en su camioneta, vio el auto del doctor Aredez con rumbo contrario y se cruzaron a unos cuatro o cinco metros.
"Iban tres o cuatro personas con Aredez, me saludó bien", destacó y cuando le preguntaron cómo se enteró de la desaparición respondió "por la familia".