Ex senadora Sapag declaró que le ofrecieron dinero para sancionar una ley
La ex senadora neuquina Silvia Sapag confirmó hoy, al declarar en el juicio por presuntas coimas en el Senado para sancionar la Ley Laboral, que poco meses después “a mi me ofrecieron mucho dinero” para que votara a favor de la Ley de Hidrocarburos.
“Vino el senador (Emilio) Cantarero a mi despacho y me dijo que los españoles iba a poner mucha plata para sancionar esa ley” que les permitiría sacar mayores regalías, dijo la ex legisladora, en referencia a su par salteño también imputado en este juicio pero apartado por enfermedad.
El relato de la ex senadora, prima del actual gobernador Jorge Sapag e hija del fundador del Movimiento Popular Neuquino y dos veces ex mandatario Elías Sapag, no aportó mayores detalles sobre las posibles coimas para la Ley Laboral votada en abril del 2000 pero pintó el clima del cuerpo “muy criticado entonces por las jubilaciones de privilegio y los ñoquis”.
Sapag recordó que Cantarero, senador por el justicialismo salteño, le adelantó meses después que también el fallecido senador radical por Santa Cruz, Juan Melgarejo, iba a votar la ley y ante su sorpresa, por tratarse de un senador oficialista, aquel le dijo: “Lo que pasa es que Melgarejo está más pirata que yo, mientras se tapaba un ojo”.
Sapag llevó su denuncia ante la justicia penal en octubre de ese año, donde el juzgado federal 4 dictó la falta de mérito, pero el proyecto nunca llegó a tratarse en el recinto.
Sapag también acusó a su ex par justicialista Ricardo Branda, imputado de haber cobrado una coima para votar la Ley Laboral en el año 2000, de haberla hostigado sexualmente luego de que ella denunciara a otros dos miembros del cuerpo por ofrecerle dinero para votar una ley favorable a la petrolera Repsol-YPF.
“En una sesión se paró al lado de mi banca y me colocó los genitales a la altura de mi cara, tomándoselos con la mano, mientras sus amigos lo festejaban”, dijo refiriéndose a Branda, sentado a pocos metros de ellas ante el Tribunal Oral Federal 3.
“Me decían procacidades todo el tiempo, que era liviana, y todo por mi denuncia, porque se suponía que yo, que integro una familia de senadores y políticos, debía estar familiarizada con esos procedimientos”, explicó para sostener que “ese era un Senado machista”.
Branda guardó silencio pero al fin de la audiencia, y mientras Sapag conversaba con periodistas sobre su declaración, el fornido ex legislador se acercó ostentosamente para decirle que “no me recuerdo haberle hecho eso, señora, le doy mis excusas”.
“Usted no lo recuerda porque era su trato habitual. No me sirven sus excusas en privado después de ofenderme en público”, le replicó la política neuquina.
La ex senadora aseguró que apenas comenzó a hablarse del pago de coimas para sancionar la ley de Flexibilidad Laboral, en abril del 2000, “yo le pedi a (Antonio) Cafiero que revelara los nombres de los cinco senadores de su bloque que él decía saber que habían cobrado”.
“Eso fue lo que yo hice algunos meses después cuando me hicieron la propuesta a mi. Pero Cafiero dijo que no tenía pruebas para acusar a nadie”, añadió.
Respecto del famoso anónimo que circuló en el Senado con datos sobre el affaire, la entonces senadora dijo haberlo conocido antes de que el vicepresidente Chacho Alvarez lo leyera en una sesión de labor parlamentaria porque se lo había dado un colaborador, “y creo que todo el Senado ya lo conocía".