Testigo aseguró que en los crímenes de Murias y Longueville, el objetivo era Angelleli
El sacerdote Miguel La Civita prestó declaración en el juicio por los asesinatos de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville durante la dictadura cívico militar, y sostuvo que esos crímenes fueron "un tiro por elevación" para el por entonces obispo riojano Enrique Angelleli, quien luego también fuera asesinado.
"Me enteré del asesinato de Carlos y Gabriel a través de un telegrama del obispado que presidía Angelelli, ya que en esos momentos era seminarista y estaba terminando mis estudios de teología", explicó La Civita, quien además dijo que en esa época los perseguían "en forma permanente".
En el mismo sentido, señaló que la persecución aumentaba "cuando sabían de la presencia de Angelelli".
"Conocí a ambos sacerdotes, quienes también eran perseguidos por las fuerzas de seguridad, y hasta supe que a Carlos lo tuvieron toda una noche en la Base Aérea para tomarle declaración y después, en la madrugada, lo dejaron ir", agregó.
Con respecto al rol que tuvo la Iglesia, el sacerdote precisó que "Angelelli decía siempre que `estaba solo´ y un día, cuando llegó de Buenos Aires de una reunión general de obispos se le preguntó cómo le había ido y qué le habían preguntado sobre la pastoral riojana y contestó `absolutamente nada me preguntaron´; no se sabe si era un silencio cómplice, pero sí un silencio al fin".
Asimismo, La Civita precisó que luego de su ordenación, y ya estando en la ciudad de Chepes, fue amenazado por teléfono y en las afueras de la parroquia siempre había un Ford Falcon verde "parado en la puerta todo el día" que los seguía "a todos lados".
Previo a la declaración del sacerdote, también dio su testimonio el ex policía Félix Portugal, quien dijo haber sido "uno de los primeros que estuvo en la escena donde junto a otro oficial recogió algunas pruebas".
Portugal, quien luego sería jefe de la Policía, afirmó que en aquel entonces se desempeñaba en un cargo administrativo y dijo que junto a los cuerpos encontraron "balas de F.A.L. (Fusil Automático Ligero) que son los que utiliza únicamente el ejército ya que la policía sólo usa de 9 y 11.25 mm"
"Además pudimos ver que uno de los sacerdotes estaba en una posición como para no ser arrollado por un vehículo como aparentemente parece que fueron, tenían muchos impactos de bala y el alambrado del lugar estaba cortado".
Al ser consultado sobre si existía un servicio de inteligencia en la policía, Portugal señaló: "Conozco que había un servicio de información pero no de inteligencia y creo que (Domingo) Vera estaba a cargo de ese servicio".
"Después de la muerte de los curas, a mi me interrogaron tres veces sobre el hecho y siempre señalé que no sabía nada y lo único que hice era cumplir órdenes emanadas de la justicia, quienes fueron los que tenían la causa", indicó Portugal.