Condena mundial por asesinato de embajador de EEUU en Libia
Gobiernos de todo el mundo, incluido el de Argentina y otros países latinoamericanos, condenaron hoy el ataque contra el consulado de Estados Unidos en la ciudad libia de Bengazi, en el que murió el embajador ante el país norafricano y otros tres estadounidenses.
El embajador Chris Stevens, de 52 años, murió anoche cuando islamistas armados atacaron e incendiaron el consulado en Bengazi en aparente protesta por una película norteamericana que critica a Mahoma, y que horas antes había generado manifestaciones en la embajada de Washington en El Cairo, sin heridos.
Gobiernos de Europa y el de Rusia, entre otros, además de la ONU, la OTAN, la organización panislámica OCI y el Vaticano condenaron el ataque, mientras en el mundo musulmán se multiplicaron las denuncias contra la película que al parecer desató el ataque y se realizaron nuevas manifestaciones antinorteamericanas.
En América latina, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y gobiernos de países de la región como Brasil, México, Cuba, Ecuador y Chile, también deploraron la violencia.
"La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el pueblo argentino expresan su más firme condena al ataque perpetrado ayer", dijo la Cancillería en un comunicado.
La nota agregó que la mandataria "lamenta profundamente la muerte del embajador Christopher Stevens y de otros ciudadanos estadounidenses y libios".
Por su parte, Itamaraty, la Cancillería brasileña, "repudió la violencia" y destacó la "inviolabilidad de las representaciones diplomáticas y consulares" en un comunicado citado por la estatal Agencia Brasil.
Al otro lado del Atlántico, el ataque también fue denunciado por Francia y el Reino Unido, aliados europeos de Estados Unidos y motores del apoyo militar occidental a los grupos islamistas y otros insurgentes libios que derrocaron y mataron a Muammar Kaddafi en octubre de 2011 con apoyo aéreo de la OTAN.
En un comunicado, el presidente francés, Francois Hollande, condenó "con la mayor firmeza" el ataque en Bengazi y pidió al gobierno libio aclarar "esos crímenes odiosos e inaceptables".
El canciller del Reino Unido, William Hague, por su parte, deploró el ataque "brutal y sin sentido" y aseguró que todo el personal diplomático británico en el país africano "está a salvo".
También el primer ministro italiano, Mario Monti, condenó con la "máxima firmeza" el asalto de anoche, al que calificó de "atroz".
A la seguidilla de rechazos se sumó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, funcionarios de la ONU y hasta el Vaticano, que deploró "las ofensas injustificadas y las provocaciones" contra los musulmanes, en alusión a la película sobre Mahoma, pero condenó la "violencia completamente inaceptable".
En Jerusalén, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, envió sus condolencia al pueblo norteamericano por los muertos en el ataque, que coincidió con el undécimo aniversario de los atentados a las Torres Gemelas y el Pentágono.
"Si hay algún pueblo en el mundo que entiende lo que los estadounidenses están atravesando, por lo que atravesaron por el 11-S, es el pueblo de Israel", dijo, citado por la cadena BBC.
Desde Egipto, donde también fue atacada ayer la embajada estadounidense en una protesta por la película de Mahoma, el gobierno islamista del presidente Mohammed Mursi condenó el film por considerarlo "ofensivo para el profeta e inmoral".
La cinta fue hecha por un realizador israelí-estadounidense que se identificó como Sam Bacile, residente en Estados Unidos, según informaron el diario The Wall Street Journal y cadenas de TV norteamericanas.
Extractos de la película están disponibles en YouTube desde julio, y en ellos se califica a Mahoma de fraude y se lo muestra teniendo relaciones sexuales y pidiendo matanzas.
El vocero de Mursi, Yasser Ali, no deploró concretamente el ataque a la embajada en El Cairo, y aunque reconoció que la seguridad del edificio es responsabilidad de Egipto, agregó que el gobierno también debe garantizar el derecho a la protesta.
Irán también denunció la película, y su canciller, Ali Akbar Salehi, reprochó al gobierno estadounidense "el silencio sistemático y continuo frente a este tipo de actos infames".
También el presidente afgano, Hamid Karzai, criticó duramente y calificó de "insulto" la película producida en Estados Unidos, en un aparente intento por evitar una ola de protestas en su país.
El Ministerio de Comunicación afgano señaló que bloqueó el acceso a YouTube, donde está disponible el trailer del film, pero que lo restaurará cuando la web lo retire.
La violencia generó temores de que se desaten más protestas en el mundo musulmán a medida que se vaya extendiendo el conocimiento de la película y las respuestas que provocó en Egipto y Libia.
En El Cairo, unos 200 islamistas volvieron a manifestarse hoy por segundo día ante la embajada estadounidense, aunque no escalaron los muros del complejo, como habían hecho ayer.
En Túnez, un centenar de salafistas se manifestó por la tarde ante la embajada de Estados Unidos en protesta por la película.
En los territorios palestinos de la Franja de Gaza, decenas de personas marcharon por las calles con espadas y hachas para condenar la película sobre Mahoma.