Muerte lenta
El bioquímico y profesor de toxicología, Carlos Goldaracena, aseguró ayer que la planta pastera de Botnia, instalada en Uruguay, "nos está envenenando de a poco" y atribuyó esa situación "a las emanaciones de ácido sulfhídrico, que se encuentran los metales pesados y los compuestos bioacumulables".
"En las partículas de ácido sulfhídrico que emana la fábrica de pasta de celulosa Botnia se encuentran los metales pesados y los compuestos bioacumulables", explicó Goldaracena en declaraciones a la prensa respecto de la pastera emplazada sobre la margen oriental del río Uruguay, frente a la localidad argentina de Gualeguaychú.
En ese sentido, el ingeniero explicó que "el sulfhídrico es de extrema gravedad", y sostuvo que "a la larga nos va a ocasionar serios problemas en la salud".
"Botnia en dos o tres años va a cambiar nuestro estilo de vida. No podemos basarnos en valores permitidos, el nivel de estas sustancias debe ser cero", añadió.
Tras preguntarse "¿Hasta cuándo vamos a aguantar esto? o si vamos a esperar que se muera un chico por respirar sulfhídrico", Goldaracena instó a la ciudadanía "a mantenerse unida y convencida de que hay que lograr que Botnia se vaya".
Esta opinión se suma a un informe reciente realizado por el especialista Juan Carlos Colombo, que dirige el Laboratorio de Química Ambiental de la Universidad Nacional de La Plata, que arrojó contundentes pruebas de que la planta de Botnia "emite nonilfenol en las aguas del río Uruguay".
El nonilfenol es una sustancia prohibida en la Unión Europea desde 2005, dado que está comprobado que en altas dosis puede alterar el sistema hormonal tanto de las personas como de mamíferos y peces.