Luis Alén aseguró que la única forma de reparación es la justicia
El Subsecretario de Protección de Derechos Humanos, Luis Alén, recordó hoy todos los procesos judiciales que transcurrieron durante los 35 años de lucha de las Madres de Plaza de Mayo, y aseguró que en 2003 con la apertura de los juicios quedó claro que la “única forma de reparación del terrorismo de Estado es la Justicia".
“Tuvimos un proceso deforme porque cada vez que hubo una dictadura y luego volvían los gobiernos electos se acudía al perdón o al indulto”, explicó el funcionario al encabezar un auditorio en el XI Congreso Internacional de Salud Mental y Derechos Humanos.
“En el año 1955 con los bombardeos en la Plaza de Mayo no se juzgó lo que pasó y el que estaba cargo era el contralmirante Aníbal Oliveri y sus tres ayudantes; Emilio Eduardo Massera, Horacio Mayorga -jefe de la aviación que ejecutó a los 16 detenidos en Trelew y hoy está detenido- y Oscar Montes, -procesado por la causa ESMA-. Si esos bombardeos hubieran sido juzgados, nos hubiéramos ahorrado muchísimo”, ejemplificó.
El funcionario exaltó la figura del ex presidente Néstor Kirchner, quien “intentó un reconocimiento de esa lucha anterior, y abrió ese olvido para cumplir con algo que había prometido cuando dijo que `éramos todos hijos de las Madres` y que no podíamos permitir que la impunidad fuera eterna”.
Alén rescató la apertura de los juicios y aunque asumió que fue un camino “difícil plagado de obstáculos”, siempre se mantuvo “un reclamo constante” por parte de las Madres de Plaza de Mayo.
De la conferencia también participó el abogado Pablo LLonto, quien afirmó que estos 35 años de lucha por parte de las Madres valieron la pena, e hizo referencia a varias situaciones.
“Uno se acuerda que en algunos tribunales en los primeros juicios no podían entrar las Madres con el pañuelo y hoy vemos que las Madres entran en primera fila y se las respeta y confirmamos que valió la pena”, subrayó.
Llonto rescató los avances en materia de juicio a los culpables de los delitos cometidos durante la dictadura y también celebró que este año “por primera vez se indagó a dos empresarios que participaron en delitos contra sus trabajadores en las provincias de Jujuy y Salta”.
“Hoy la Argentina va demostrando que valió la pena y que aquella figura del desaparecido se va a convertir en la vida de esos compañeros”, dijo.
Llonto también remarcó como avance que en esta nueva etapa de los juicios puedan participar menores de edad, hecho que antes estaba prohibido, para poder presenciar y escuchar el proceso judicial y comprenderlo.
En esa línea elogió la participación de los jóvenes en cuestiones vinculadas a la lucha de los derechos humanos, y destacó que “quedan muchos años de juicio, si no son 100 serán poco menos pero vamos a necesitar mucho de los jóvenes para poder copiar lo que dejaron estos compañeros”.
Por su parte, el abogado de la Agrupación de las Madres de Plaza de Mayo, Antonio Rojas Salinas, relató desde los orígenes el accionar de las Madres en materia jurídica: “Hebe (de Bonafini) dijo que no creían en la Justicia ya que entendían que los jueces habían sido cómplices, pero no obstante querían también dar batalla ahí”.
“Eran los mismos jueces que jamás habían investigado ningún Habeas Corpus, ni la suerte de los nacidos durante el cautiverio de sus madres y que aceptaron la vigencia del estado de sitio. Las Madres tenían sus motivos para desconfiar de ese poder judicial”, señaló.
Salinas explicó que, aún en ese marco, las Madres no aceptaron la presunción de fallecimiento ni la pensión ya que “tenían muy en claro que lo que buscaban era terminar con la figura del desparecido”.
“Se las pretendió silenciar, el slogan el silencio es salud era confrontado por las Madres que jamás se callaron, a través de las pancartas, de las siluetas, y de sus pañuelos”.
El abogado realizó un recorrido por las leyes que acompañaron la lucha pasando por los levantamientos militares que generaron las de Obediencia Debida y Punto Final que pusieron un manto de silencio al proceso que se venía logrando. “Ahí se cerraron definitivamente las investigaciones y fue el mayor acto de inmoralidad del poder judicial”.
“Los pocos que habían sido condenados, en el gobierno de Carlos Menem se los indultó en una medida inconstitucional” recordó Salinas y mencionó que recién en 2004 se declararon nulas las leyes y “afortunadamente se pudieron reabrir y están en plena vigencia”.