El Payaso Sánchez vinculó al testigo que lo complicó con el crimen de Ferreyra

06/09/2012
Judiciales - Crimen de Mariano Ferreyra
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El testigo protegido había declarado que el acusado llevó un arma el día del asesinato del militante y que se lo mostró. El imputado rompió el silencio y aseguró que su acusador era quien estaba armado

Gabriel Sánchez, alias "Payaso", señalado hoy por un testigo protegido de haber concurrido armado al acto donde fue asesinado en 2010 el joven militante Mariano Ferreyra, se convirtió en el primer testigo de los acusados en romper el silencio y sostuvo que su acusador era, en realidad, el que "llevaba algo".

“El puso en el torpedo del auto una riñonera, no sé si con un arma, con la picadora de boletos o qué, fue Claudio Díaz, que ahora me acusa pero era mi amigo, porque fuimos a pescar, a comer asado con la familia”, se quejó Sánchez, quien sin embargo admitió que en el auto en que viajaban era el suyo.

El acusado, que hasta ahora se había negado a declarar, pidió hacerlo minutos después de que concluyera la declaración de Díaz y hasta solicitó un careo, lo que fue negado por el TOF21 que sin embargo, le permitió exponer.

No sé por qué me dicen Payaso, porque yo no tengo tatuado un payaso en el brazo”, se defendió por otro lado mientras la remera que permitía divisar, efectivamente, un gran tatuaje sobre su antebrazo izquierdo.

Sánchez también negó integrar la barra brava de Racing pero admitió, a pedido del tribunal, que en los partidos del equipo de Avellaneda, se ubica siempre detrás del arco rival y en el entretiempo cambia de ubicación, como suelen hacerlo los barras.

El testigo protegido contó que el acusado dijo: "Traje el muñeco", al mostrarle un revólver en la guantera del auto en el que ambos iban rumbo al lugar de la convocatoria.

El testigo admitió que concurrió por la convocatoria que recibió de parte del delegado Pablo Díaz, a quien conoció tras afiliarse a la Unión Ferroviarias ya que desde la UGOFE se hizo cargo del Roca, “el gremio decidía” quien entraba o no y él pretendía que su mujer fuera tomada.

El testigo, un guarda que fue relocalizado y es asistido por el Ministerio de Justicia desde que ingresó a programa de testigos protegidos, se presentó con anteojos oscuros y gorrita que ocultaba su rostro, mientras los imputados fueron colocados detrás de un blíndex, donde habitualmente se ubica el público.

Al igual que en la audiencia anterior en que declaró el otro testigo protegido que aportó el gobierno horas después del crimen, el guarda dijo que "nunca imagine que iba a quedar involucrado en algo así, donde murió una persona" y que un amigo le recomendó que confesara, tras lo cual fue localizado por la policía.

En su relato dio detalles de la estructura organizativa del gremio, cuyos dos máximos dirigentes, José Pedraza y Juan Carlos "Gallego" Fernández están siendo enjuiciados como presuntos instigadores de la agresión que terminó con la muerte de Ferreyra y otros tres manifestantes heridos de bala.

“A los delegados, como Pablo Díaz en el Roca, no los elegimos nosotros sino que los pone el gremio, que maneja todos los puestos de trabajo”, reiteró, para asegurar que en el episodio además de ferroviarios y tercerizados apoyados por militantes del Partido Obrero “había gente con camisetas de futbol”.

Aseguró haber estado a 150 metros de la primera embestida, cuando su grupo comenzó a tirar piedras y que tras escuchar los tiros salió corriendo, pero que recibió un impacto de una tuerca que le produjo un corte en la cabeza.

Por ello otro de los acusados en este juicio, Jorge González, los transportó en su auto hasta el Hospital Argerich, pero como allí estaban los heridos del PO, fue atendido por un médico del gremio.

En ese trayecto González le recomendó "que no dijera nada porque se pudrió todo", en referencia al crimen de Ferreyra.

Pablo Ferreyra, hermano del militante del Partido Obrero asesinado en 2010, aseguró hoy que la declaración de Gabriel Sánchez "puede marcar el principio del fin del pacto de silencio" que existe entre los acusados del crimen.

Pablo Ferreyra concurrió esta mañana a una nueva audiencia del juicio por el asesinato de su hermano Mariano, que continuó con la declaración de un testigo protegido que comprometió a uno de los 17 acusados.

"Durante la declaración Sánchez se mostró dubitativo y hasta por momentos se le quebró la voz, sobre todo cuando los jueces lo interrogaron sobre su relación con barrabravas y grupos de choque de la Unión Ferroviaria", destacó Pablo Ferreyra a Télam.

Ferreyra, acompañado al juicio por los diputados nacionales kirchneristas Andrés Larroque y Horacio Pietragalla, concluyó que "en la voz quebrada de Sánchez se empezó a romper el pacto de silencio de los acusados".