El Gobierno y las FARC buscan poner fin al conflicto a través del diálogo
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y las FARC dieron hoy un tono esperanzador al inicio de las conversaciones en busca de una salida al conflicto armado, en la primera quincena de octubre, en lo que será el cuarto intento desde el comienzo de la actividad guerrillera.
Santos y el líder de las FARC, alias Timoléon Jiménez o Timochenko, cumplieron lo que pareció un acuerdo prolijamente sellado: que cada parte oficialice las gestiones ante la prensa, aunque desde el lunes pasado se sabía de un acuerdo firmado en La Habana.
En el Palacio de Nariño y escoltado por ministros y jefes militares, Santos consideró que el entendimiento debe ser "serio, digno y realista" para que permita "terminar con la oscura noche de medio siglo" que atraviesa el país, aunque dejó en claro que lo que existe por el momento es "una hoja de ruta".
El mandatario confirmó lo que ya había difundido la prensa: que las negociaciones comenzarán en la primera quincena de octubre en Oslo, Noruega, y que luego continuarán en La Habana, Cuba, países que serán garantes de las negociaciones, y que Chile y Venezuela actuarán como acompañantes.
Santos instó a mirar la posibilidad de un acuerdo "con optimismo y cautela", subrayó que "no hay dudas de que es el momento de pasar la página" y llamó al pueblo colombiano a "no dejarse amedrentar por los saboteadores que suelen aparecer" en momentos claves.
"Hay momentos en la historia en la que los gobernantes deben decidir si se animan a un camino nuevo. Este es uno de esos momentos. Y la historia será severa si no nos animamos. Si se fracasa, la responsabilidad caerá sobre mis hombros y los de nadie más, pero habremos hecho lo correcto", afirmó el mandatario.
En una alocución de 18 minutos, Santos dejó en claro que el entendimiento es por ahora "una hoja de ruta para llegar a un acuerdo final que termine con la violencia entre hijos de una misma nación".
Destacó que se llegó a esta instancia por "canales abiertos por el gobierno anterior" -que encabezó Alvaro Uribe, ahora fuerte opositor- y expresó que "el camino será difícil, muy difícil, pero hay que recorrerlo".
Para Santos, hay dos razones por las que esta posibilidad de fin de la violencia es más concreta ahora: "por un lado, Colombia cambió, como cambió el mundo, y por el otro, este acuerdo es distinto".
"La violencia es cosa del pasado. El continente quiere paz y nos respalda", manifestó el mandatario, que agradeció a militares y policías por el rol en la búsqueda de seguridad.
Sobre el acuerdo, insistió en que no contempla despejes de zonas ni ceses de operaciones y fue más allá al advertir que "no habrá ninguna concesión en el terreno militar, y las operaciones continuarán con la misma o más intensidad".
Además, llamó a terminar con las relaciones "entre la política y las armas", evaluó que "nadie puede imaginar el fin del conflicto sin atender a las víctimas" y se comprometió a trabajar "por el esclarecimiento de la verdad, para saber qué pasó y quiénes fueron los responsables".
Apenas un rato después, en el Palacio de Convenciones de La Habana, los representantes de las FARC que participaron en el diálogo exploratorio reprodujeron un mensaje del máximo líder de esa guerrilla, Timochenko, quien insistió en que la guerrilla llega a la mesa de conversaciones "sin rencores y con la seguridad de que la salida no es la guerra, sino el diálogo civilizado".
"Las FARC quieren una paz duradera, democrática y justa. Nos sentamos en una mesa porque fuimos reconocidos como adversarios militares y políticos", remarcó Timochenko.
El sucesor de Alfonso Cano al frente de los insurgentes afirmó que "la llave de la paz no reposa en el bolsillo del Presidente de la República, y tampoco en las FARC, sino en la comunidad".
Timochenko destacó que "ha vuelto a abrirse la puerta de la esperanza para que salgan de los resguardos de sus centros de trabajo, de sus talleres domésticos, de su rebusque agónico, de su búsqueda de empleo, de sus culturas ignoradas, de sus rincones de víctimas".
"Se trata de marchar por la paz por la construcción entre todos de un nuevo país", subrayó, y prometió que las FARC "no intentan repetir las tramas del pasado", porque están "convencidos de que las mayorías quieren una paz duradera".
El líder calificó de "invalorable" la participación de Venezuela y Noruega en el proceso de acercamiento y la gestión del presidente cubano, Raúl Castro. "Estamos seguros de que toda nuestra América aplaude esta gestión", manifestó.
Activas desde 1964, Las FARC ya protagonizaron frustrados procesos de paz con los gobiernos de los presidentes Belisario Betancur (1982-1986), César Gaviria (1990-1994) y Andrés Pastrana (1998-2002).
Ahora, una y otra parte irán con el mismo objetivo de terminar el conflicto. Del lado del gobierno estarán los ex presidentes Gaviria y Samper; el ex viceministro de Defensa y ahora consejero para la paz Sergio Jaramillo; el ex comisionado para la Paz Frank Pearl; el ex vicepresidente Humberto De la Calle; y Juan Gabriel Uribe, abogado y periodista.
Por parte de la guerrilla, en tanto, negociarán Rodrigo Granda, conocido como "el canciller" de las FARC; Jaime Parra, titular del comando bloque oriental; Andrés París, integrante del ala política de la insurgencia; y Nicolás Rodríguez.
La oficialización del diálogo pareció empujar también al Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda guerrilla del país, a expresar su deseo de sumarse. En un comunicado, se pronunció en favor de "un proceso real, estable y duradero".
"Es indispensable que ahora todas las organizaciones populares y sociales, en su más variada composición, sean parte de este paso. Solo con su participación activa, será posible hacer de la paz un proceso real, estable, duradero y profundo, que supere las causas que originaron y alimentan el conflicto", agregó el ELN.
Por otra parte, el Gobierno de Colombia apela a un "acompañamiento" de Centroamérica en el diálogo de paz, afirmó la canciller colombiana, María Angela Holguín, en una visita que realiza a Guatemala.
El acompañamiento que se plantea es para "apoyar este esfuerzo que hace el presidente Santos para lograr la paz en Colombia", dijo Holguín en declaraciones a la prensa, al término de una reunión con su colega guatemalteco, Harold Caballeros, en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
La ministra, según cita la agencia DPA, agregó que para el proceso colombiano Centroamérica es un "referente" por su propia experiencia y que calificó como "muy importante después de haberla vivido y haber alcanzado la firma de la paz".
Comentó asimismo que los casos de Guatemala y El Salvador, y el desarrollo de sus sociedades después del conflicto son "importantes" para Colombia.
En tanto, Estados Unidos saludó el anuncio del inicio del proceso de paz que hizo el presidente Santos y reafirmó su larga asociación en materia de Defensa y Seguridad con Bogotá, mientras que Noruega, Venezuela, Cuba y Chile destacaron su voluntad de colaborar para que se supere el prolongado conflicto armado en el país sudamericano.
Un comunicado de la Casa Blanca firmado por el presidente Barack Obama saludó el anuncio de Santos y dijo que las FARC "deberían aprovechar esta oportunidad para poner fin a décadas de terrorismo y narcotráfico y permitir que los colombianos sigan construyendo una sociedad democrática, próspera y justa".
El gobierno de Washington también reafirmó "su larga asociación en materia de defensa y de seguridad con Colombia y su compromiso para trabajar con ella para promover la seguridad ciudadana, el respeto por los derechos humanos y la prosperidad económica para todo su pueblo".
Por su parte, Cuba confirmó su participación como "garante" en el próximo diálogo de paz entre el gobierno de Colombia y las FARC, tras más de un año de mediación por "solicitud expresa" de ambas partes.
Un comunicado de la Cancillería cubana aseguró que "respalda" el proceso de paz en el que actuará como sede de las conversaciones.
"El gobierno de Cuba ha hecho esfuerzos discretos y constructivos para ayudar a la búsqueda de una solución negociada, respondiendo siempre a una solicitud de las partes involucradas y sin influir en lo más mínimo en sus respectivas posiciones", señala el comunicado.
Por su parte, el canciller noruego, Jonas Gahr Store, destacó en una nota que "hace falta coraje para buscar la paz. Me gustaría elogiar a las partes por ingresar a un diálogo que podría poner fin al prolongado conflicto armado en Colombia".
"Actuamos como facilitadores a pedido de ambas partes. Noruega hará lo mejor posible para continuar ayudando a las partes en el futuro", añadió el ministro.
En tanto, el presidente venezolano, Hugo Chávez, expresó su disposición a acompañar a Colombia "en sus esfuerzos por lograr la paz" en un mensaje en su cuenta oficial en Twitter, citado por el diario colombiano El Espectador.
"¡Acompañemos a la hermana Colombia en sus esfuerzos por lograr la Paz! Ya lo dijo Simón Bolívar: `La Paz es mi puerto, la Paz es mi todo`", escribió.
Por su parte, Chile, a través de un comunicado oficial, confirmó que acompañará las conversaciones de paz y aseguró que "hará todo lo que esté a su alcance para que el proceso culmine con éxito".
"El gobierno de Chile reitera su compromiso con la paz y prestará la contribución que le sea requerida. Igualmente, hará todo lo que esté a su alcance para que el proceso culmine con éxito", señaló la Cancillería chilena.
En el texto, Chile expresa además "su respaldo y solidaridad a este proceso" y detalla que el embajador Milenko Skoknic, jefe de gabinete del canciller Alfredo Moreno, fue designado para colaborar en él.
En cambio, el ex presidente Uribe volvió a denostar el diálogo del gobierno de su país con la FARC al calificar a ese diálogo de paz como "grave" para el país.
El ex mandatario señaló que las FARC "siguen asesinando colombianos y que no entiende cómo se comienza un diálogo".
Indicó también que las FARC "son el cartel más grande del mundo" y se refirió a las víctimas del conflicto armado, al preguntarse "en dónde quedarán sus derechos si éstos (crímenes) quedarán impunes".
“Me parece que esto es muy grave para el país. El Gobierno nuestro nunca negó que hubiera facilitadores para secuestrados y que se explorara el proceso de paz. (Pero) para empezar un acuerdo de paz se necesita cesación total de actividades criminales”, agregó.
En este sentido, recordó que por tal razón fracasó la negociación con los paramilitares durante su gestión, porque éstos incumplieron lo pactado.
“El problema es que (mi) gobierno perdió los años mientras exploraba el diálogo con el terrorismo y esto debilitó la seguridad democrática”, puntualizó Uribe.