Un Renegado
“Me torturó a mí cuando caí detenido (…) me dijo, sabés quien soy yo, yo soy el Gato Gómez y yo te voy a quebrar” relató el ex policía.
Y agregó que “Gómez a pesar de su baja jerarquía tenía mucho poder porque se reunía con (Pedro) Telleldín, el número dos (Esteban) o el número tres (Tissera), él era el encargado de las torturas y se jactaba de que muy pocos se le habían ido porque el sabía donde apretar”.
Urquiza era un policía que hacía guardias en la D2, y al mismo tiempo estudiaba psicología en la universidad situación que no no era bien vista por sus compañeros de la fuerza a los que continuamente cuestionaba por los métodos que utilizaban aquellos años.
“O se es estudiante o se es policía, el estudiante era mal visto, sobre todo estudiando psicología, facultad a la que consideraban como el nido de la subversión marxista” dijo.
Sufrió varios días de tortura donde le hicieron el “submarino” metiendo su cabeza en un balde de agua, lo acostaban en unos bancos de cemento donde le colocaban bolsas de nylon para asfixiarlo y le hicieron un simulacro de fusilamiento.
“Me llevaron a un campo y mientras nos dirigíamos hacia allí me dijeron que rezara porque ahora te vamos a boletear. Vendado y esposado cargaron las armas y yo esperaba el tiro, se reían, hasta que me dijeron que no lo iban a hacer pero que me iban a llevar a “la escuelita” y ahí vas a cantar” relató.
En la D2, cuando llegó el quince de noviembre, día de la policía, Urquiza dijo que todos estaban borrachos y cuando pidió para ir al baño, el oficial Gontero lo llevó a los empujones golpeándolo contra las paredes y al llegar le disparó tres tiros, uno de los cuáles dio en su rodilla.
“Primero me metía el dedo en el hueco de la bala y después un palo o una lapicera, tengo secuelas hasta el día de hoy”, dijo.
Además agregó que cualquiera pasaba y les pegaba porque estaban todos ensañados con los detenidos que pertenecían a la fuerza porque los consideraban unos traidores, infiltrados del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).
Tal como lo hicieron otros testigos que se desempeñaron como policías en esta sangrienta dependencia policial, Urquiza describió las secciones en las que trabajaban dentro de la D2 entre las que se destacaban “las brigadas” también denominada “patota” quienes eran los encargados de “secuestrar gente interrogarle y decidir su destino”.
Urquiza fue detenido por la D2 el doce de diciembre de 1976 donde permaneció hasta el mes de noviembre hasta que fue trasladado al Campo la Rivera y luego al Penal de San Martín (UP1) hasta su liberación, luego de la cuál se radicó en Dinamarca.
En el año 1993 retornó al país, radicándose en la ciudad de Villa Allende, pero por denunciar que aquellos policías que se desempeñaban durante la dictadura eran los “jefes” en democracia, como Carlos “el Tucán” Yanicelli sufrió continuas amenazas contra su familia que lo obligaron nuevamente a “exiliarse”, esta vez en democracia, a la ciudad de Copenhague.