Mañana formalizarán la candidatura de Romney
Mitt Romney aceptará mañana la candidatura presidencial republicana con un esperado discurso que cerrará la Convención Nacional partidaria y que se estima buscará humanizarlo y a la vez enviar un mensaje conservador dedicado al ala más dura de la agrupación.
Dos días después de que la Convención lo nominara candidato, el ex empresario Romney buscará, con su discurso, contrarrestar su caracterización de demasiado moderado para los republicanos más conservadores y terminar de conseguir el apoyo de un sector clave de su partido que aún espera pruebas concretas de sus propuestas.
Además de llevar al estadio de Tampa Bay Times sus acostumbrados ataques al presidente Barack Obama y su relato sobre su experiencia en la empresa financiera Bain Capital, Romney "necesita presentarse a sí mismo, porque muchos votantes aún no lo conocen", dijo a Télam Bill Adair, editor del portal PolitiFact.
"Creo que vamos a ver un esfuerzo por mostrar su lado humano y por mostrar que es una persona agradable", mientras que a la vez "escucharemos algo de humor", anticipó Adair sobre el discurso de Romney, quien llegó a la Convención de Tampa con la candidatura en el bolsillo tras ganar la interna partidaria hace casi tres meses.
No obstante, el editor, creador del proyecto del periódico Tampa Bay Times, aseguró que ante un público mayormente conservador que lo estará escuchando desde sus butacas, el ex gobernador de Massachusetts planteará también un discurso con "muchas líneas diseñadas para atraer a los conservadores".
Tras padecer el mote de moderado durante su campaña como candidato, Romney tuvo que luchar con una división dentro del partido que dificultó un acuerdo en la elección del candidato y luego con el sector ubicado más a la derecha republicana, que no lo consideraba lo suficientemente conservador para representarlos.
Si bien la elección de Pual Ryan, representante (diputado) de Wisconsin, como candidato a vicepresidente fue "una decisión inesperada" y recibida con entusiasmo por los conservadores extremos, Romney aún tiene camino por recorrer para que ese sector comience a considerarlo de forma distinta.
"El punto es si él gobernará de la manera que dice o no, pero no vamos a tener esa respuesta hasta que sea presidente", explicó a Télam Matt Kibbe, presidente de la organización de base del movimiento ultraconservador Tea Party, Freedom Works.
En su presentación de mañana, "creo que vamos a ver el foco puesto en lo que procura, en lo que será su política económica, y considero que eso es importante", señaló.
Pero lo que el Tea Party espera específicamente es "que amplíe la agenda de Ryan", para lo cual "ya demostró su voluntad", mencionó Kibbe.
El Tea Party, comentó el CEO de Freedom Works, "no es un partido, no es realmente un movimiento político, es un movimiento social donde hay un par de ideas que conecta a todos: el respeto por la Constitución, por la libertad individual y por el gobierno limitado".
Esto significa que, para ser considerado parte del movimiento, es necesario adherir a estos principios, y en esa dirección sí parece ir el joven candidato a vicepresidente, ideólogo de un drástico plan de reducción de la deuda nacional y reconocido como alguien "que puede conectar con los activistas, con los votantes indecisos", explicó Kibbe.
Romney, en cambio, además de mostrar su lado humano -que ya fue resaltado de forma anticipada ayer, en la primer noche de la convención, por su mujer, Ann- y de intentar llegar al público conservador de Tampa y de todo el país, tendrá otro objetivo a cumplir.
Deberá al mismo tiempo ofrecer un discurso presidencial que exponga sus cualidades y aptitudes para llegar a ser el nuevo mandatario de Estados Unidos en las elecciones del 6 de noviembre y quien debe estar al frente de la Casa Blanca los próximos cuatro años.
Al subirse al atril del estadio Tampa Bay Times pasadas las 22 horas (23 horas en Argentina) del jueves, Romney, de 65 años, deberá enfrentar un último desafío: convencer a su base con la popularidad personal más baja registrada por cualquier candidato de un partido principal en los últimos 30 años.
Mientras que el 40% de los encuestados en un sondeo realizado por ABC-Washington Post lo consideró "favorablemente", el 51% lo hizo “desfavorablemente”.
Según la encuesta, "ningún candidato ha ganado la elección general con un nivel tan bajo de aceptación".