Ojos que Vieron
Con una fuerte custodia de la penitenciaria sobre Ramón Roque Calderón se realizó la inspección ocular en el ex centro clandestino de detención y exterminio conocido como el "chalet de hidráulica", ubicado en la ciudad de Villa Carlos Paz, dentro del marco del juicio que se sigue al represor Luciano Benjamín Menéndez y a integrantes de la Dirección de Inteligencia de la Policía de Córdoba (D2).
Constantemente agarrado de sus brazos y cuerpo durante su recorrido por el centro de exterminio, seis custodias del servicio penitenciario de Córdoba se encargaron de rodear permanentemente a Calderón mientras que un séptimo caminaba por delante dirigiendo la custodia
Calderón, uno de los policías que hacían guardia en esa dependencia ilegal y el único testigo del crimen de Ricardo Fermín Albareda, reconstruyó en detalle la noche en la que llevaron al subcomisario al lugar, las torturas que sufrió, cómo Telleldín lo castró y lo dejó desangrarse por casi dos horas y cómo llevaron el cuerpo sin vida al auto de Hugo Britos, un ex policía también imputado en este juicio por el crimen.
El subcomisario era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y fue llevado al chalet el 25 de septiembre de 1979 donde finalmente fue asesinado y aún permanece desaparecido.
El chalet fue construido en 1970 para el personal jerárquico que se desempeñaba en la Dirección Provincial de Hidráulica, y se encuentra ubicado en un lugar aislado al margen del paredón del dique San Roque y desde los primeros días de septiembre de 1976 comenzaron a operar los policías de la D2 que respondían directamente al mando de Menéndez.
Calderón detalló que en el lugar cuando el entonces jefe de D2, el ya “fallecido” Raúl Telleldín, se encargó personalmente de asesinar a Albareda cortándole los testículos con un bisturí para luego dejarlo morir desangrado con sus partes cercenadas en su boca cosida con hilo.
Además ratificó que esa noche estuvieron presentes el jefe de la "Brigada de torturas", Raúl Américo Romano; los hermanos policías Antonio y Hugo Carabante, junto al comisario Hugo Britos.
Ante la presencia de los miembros del Tribunal Oral Federal 1 (TOF1), junto al resto de las partes, también estuvo el testigo Julio César Uslenghi, quien recibió las llaves del chalet entre 1981 y 1982 cuando el lugar dejó de utilizarse como centro de exterminio y señaló en uno de los cuartos donde se encontraban las esposas empotradas en la pared en uno de los cuartos, las abundantes manchas de sangre y barrotes de las ventanas, cuestiones que ya había relatado durante su declaración en una de las audiencias del juicio.
El trámite procesal concluyó con el reconocimiento realizado por el sobreviviente de ese lugar, Carlos Vadillo, quien estuvo vendado durante 109 días en el Chalet, reconoció la pequeña ventana del baño desde donde observaba un “descanso de agua”, una baldosa con un dibujo que estaba tirada en el fondo de la propiedad que perteneció al piso original que fue reemplazado en 1982.
Asimismo rememoró los "momentos de horror” por las torturas que le aplicaban los represores.
Mañana continuarán con la sexta jornada del juicio donde Jaime Díaz Gavier estimó que terminaran con las declaraciones de los seis testigos que restan de la "Causa Albareda" para comenzar el jueves con los otros dos hechos que se juzgan: Morales y Moyano.