Todo Sigue Igual
Con un oficio religioso y una masiva movilización de vecinos de Río Tercero, donde hubo duras críticas por la morosidad judicial en dilucidar responsables y culpables de la tragedia, la comunidad de esa ciudad evocó ayer el decimocuarto aniversario de las explosiones registradas en la Fábrica Militar.
El ex presidente Carlos Menem es uno de los imputados en el caso judicial vinculado con las explosiones ocurridas el 3 de noviembre de 1995 en la planta de Río Tercero -ciudad emplazada 110 kilómetros al sur de córdoba- que provocaron siete víctimas fatales, decenas de heridos y millonarias pérdidas materiales.
Oscar Gigena, integrante de esa Comisión, volvió a cuestionar en esa ocasión la morosidad judicial en dilucidar esta causa en la que figuran como imputados, además de Menem, los ex militares Jorge Cornejo Torino, Edberto González de la Vega, Nicolás Quiroga, Marcelo Diego Gatto y Carlos Franke.
Recordó que también está involucrado en la investigación el ex funcionario de la Dirección de Fabricaciones Militares, Norberto Emmanuel, casi todos procesados como supuestos autores del delito de "estrago doloso por la muerte de personas".
Tras señalar que la movilización se realizó bajo el lema "por la verdad, por la memoria, la justicia y la reparación integral de todos los daños ocasionados", recordó que 12.000 habitantes de Río Tercero han iniciado juicios reclamándole al Estado nacional por los daños provocados.
Dijo que en cada aniversario, toda la población evoca la tragedia en medio "de una mezcla de bronca, impotencia, de dolor y de tristeza por todo lo que nos tocó vivir, ya que nos encontramos en medio de una guerra sin saber de donde venía el enemigo, de donde atacaba".
Finalmente, y tras recordar que todavía no hay "ningún detenido ni tampoco una definición judicial en el ámbito penal ni en el civil", Gigena volvió a repudiar "el hecho de que la justicia sea tan lenta, que es preocupante y muy triste para toda la comunidad de Río Tercero".
A las 8.55, hora en la que hace 14 años se desató la tragedia, los vecinos cumplieron un minuto de silencio y posteriormente participaron de la misa oficiada en el Paseo del Milagro, ubicada a pocos metros de los polvorines que quedaron desintegrados por los estallidos.