Mujer de diputado desaparecido responsabilizó a Musa Azar del secuestro de su esposo
Ana María Díaz, viuda del desaparecido ex diputado del MID Augusto Miguel, dijo hoy que el secuestro de su marido “estuvo a cargo del grupo de Musa Azar”, en el marco de la 26 audiencia del juicio oral por la desaparición forzada de 44 personas, antes y durante la última dictadura militar.
“Mi esposo fue secuestrado el 23 de noviembre de 1976, por un grupo de tareas de Musa Azar, a metros de nuestra casa, en la que su auto quedó con las puertas abiertas, el motor y las luces encendidas”, precisó la mujer, que actualmente vive en la ciudad de Córdoba.
Recordó que junto a su suegro, popularmente conocido como “El Tata" Eduardo Miguel, integrante del Movimiento de Integración y Desarrollo y opositor al peronista Carlos Juárez, realizaron gestiones ante el entonces gobernador de facto César Ochoa, los represores Antonio Bussi, Luciano Menéndez y Albano Harguindeguy "con la misma respuesta, que no sabían nada”.
“Hablé con los monseñores Tato (Santiago), Primatesta (Córdoba) y el castrense Graziani, que transcurrido tres meses, me dijo que no lo busque más, algo parecido a lo que también contestó Menéndez, en el sentido de que debía hacer mi vida”, añadió.
Asimismo, "un coronel de apellido Llamas me dijo que yo tenía que hacer mi vida, porque mi esposo había salido del país por el norte, que se fue con otra mujer, entre otras humillaciones".
En su extenso relato, la mujer indicó que “por referencias de una agente de la SIDE, Rebullida y un médico Gallardo, supe que mi marido estuvo detenido en Punta Indio y en una dependencia policial ubicada en cercanías de la plaza principal de Tucumán”.
“Nunca nos resignamos a encontrarlo con vida, que por otra parte era el único que levantaba la mano en contra del entonces gobernador Juárez, en la Cámara de Diputados”.
Incluso, recordó que antes del golpe militar “sufrimos un atentado, nos colocaron una bomba cuando vivíamos con mis suegros, en una casa de calle Jujuy, frente a la Policía Federal y seguramente los mandó Juárez”.
En otro pasaje, Ana Díaz pidió a los acusados “un acto de misericordia, rompan con este espantoso pacto de silencio y digan dónde están los restos de nuestros seres queridos, porque en mi caso, en nuestro panteón familiar falta mi marido”.
“Cuando lo secuestraron, con dos hijos de corta edad, no sabía como explicarles que el padre había desaparecido por pensar distinto, inculcándoles siempre que el odio y la violencia no llevan a ningún lado”, concluyó.