No pudo Golpear
Zelaya demandó ayer que el Congreso actúe responsablemente "sin juegos sucios" y dilaciones a fin de restituirlo cuanto antes en la presidencia.
Al respecto, el líder del legislativo José Alfredo Saavedra informó que los directivos del organismo conocieron el contenido del acuerdo referente a la restitución de Zelaya y que luego determinarán la ruta a seguir, sin precisar la fecha en que se llamará al plenario a debatir el tema.
El gobierno de facto en un comunicado sostuvo que el acuerdo firmado por los negociadores de las partes en conflicto no obliga al Congreso a debatir el tema en una fecha determinada.
Cinco días después que las partes en conflicto sellaran el acuerdo para superar la crisis con el respaldo decisivo de Estados Unidos, todos los reflectores están puestos en el Congreso, artífice del decreto que destituyó a Zelaya y dio lugar al gobierno interino de Roberto Micheletti, el 28 de junio.
Desde su refugio en la embajada brasileña, el líder depuesto divulgó un comunicado a los hondureños y a la comunidad internacional en el que reiteró que el Congreso debe actuar con responsabilidad y celeridad para resolver lo que considera el "espíritu" del acuerdo Tegucigalpa-San José, alcanzado el jueves: la reversión del golpe estado.
"Cualquier interpretación fuera de este contexto constituiría una nueva afrenta al pueblo hondureño y a la comunidad internacional", expresa el comunicado.
El embajador de Estados Unidos Hugo Llorens rechazó en la radio HRN que el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Thomas Shannon, se haya reunido en privado la semana pasada aquí con el candidato presidencial opositor y favorito en las encuestas Porfirio Lobo para empujarlo a que apoyara el retorno de Zelaya.
El Nacional es la segunda fuerza en el Congreso después del Partido Liberal y muchos creen que puede decidir la suerte del líder depuesto.
Zelaya dijo el fin de semana que espera su regreso a la presidencia antes del jueves, día en que según el acuerdo debe conformarse e instalarse el gobierno de reconciliación nacional, que debe respetar las elecciones presidenciales del 29 de noviembre y entregar el poder al ganador, el 27 de enero.
El líder defenestrado dijo luego al canal 36 que de ser restituido no emprenderá una cacería contra sus adversarios, como ha sugerido Micheletti. "Eso me produce risa. Es como el lobo pidiéndole garantías a las ovejas", señaló.
Para este lunes, según el acuerdo, debió conformarse la comisión que verificación el cumplimiento del acuerdo, que coordinará la Organización de los Estados Americanos (OEA), pero será hasta mañana cuando arribarán la secretaria de Trabajo de Estados Unidos Hilda Solís y el ex presidente chileno Ricardo Lagos. Otros dos comisionados fueron nombrados por Zelaya y Micheletti.
Costó mucho esfuerzo, pero finalmente el golpe de Honduras que hubiera dejando un precedente obscuro para el futuro de las democracias de américa Latina de haberse consumado llamando a elecciones luego de deponer a un presidente constitucional, comienza a extinguirse, y seguramente quedará en la historia democrática de nuestro continente, como el golpe que no pudo golpear.