Cerca del Chalet
Jorge Eduardo Castro quien se desempeñaba en la Dirección de Náutica, Caza y Pesca en una dependencia ubicada cerca del “Chalet de Hidráulica” identificó por su sobrenombre a Ramón Roque Calderón, el guardia que presenció la muerte de Ricardo Fermín Albareda durante la sexta jornada del juicio contra Luciano Benjamín Menéndez e integrantes de la D2.
La dependencia donde se desempeñaba y además vivía Castro, estaba ubicada a unos cien metros del centro de extermino el “Chalet” por lo que conoció a los guardias de los distintos turnos que se desempeñaban allí donde identificó a “Kung Fu” sobrenombre de Calderón el guardia que atestiguó el día miércoles contando los detalles de cómo murió Albareda.
También identificó a Daniel Villareal apodado “el Santiagueño”, originario de Villa María del Río Seco y a quien conocía de la escuela primaria y señaló otros sobrenombres de guardias de este centro clandestino que “conocía de paso” como “Yogui”, “El Porteño”, “El Quirco Almirón”, “Perro”, “Yogui” y un sargento “Piruchín”.
Castro aseguró todos en el dique suponían que las personas que se desempeñaban en el “Chalet” pertenecían a una guardia policial que comenzaron a ver seguido desde mediados de 1976 hasta 1980 más o menos.
En otro momento de su relato contó que cerca del Chalet existía un bar donde se vendían provisiones, una especie de almacén donde concurrían todos los que vivían por aquellos años en las “costas” del dique. Se trataba aproximadamente de cincuenta personas.
También señaló que en el patio del centro clandestino había autos desarmados distinguiendo entre ellos un Renault 12 y alguna vez pudo haber visto un Chevrolet 400.
Promediando su declaración el abogado querellante Claudio Orosz le pidió precisiones acerca de lo que había declarado en el año 1984 ante la CONADEP donde había asegurado que había visitado el “Chalet” donde vió armas largas y pistolas calibre 45.
Pero esto fue rápidamente desmentido por el testigo asegurando que cuando dijo eso estaba “chupado” porque los miembros de la CONADEP lo invitaron a comer un asado donde bebió vino, mientras le tomaban su declaración que terminó firmando alcoholizado.
“Si lo he dicho, he estado chupado” aseguró Castro quien el año pasado ya había hecho otras rectificaciones a su declaración. en los Tribunales Federales de Córdoba
En un endeble testimonio, Castro hasta se permitió expresar su opinión acerca del “rumor popular” de que las fuerzas armadas tiraban gente en el lago, calificando esto como “carne podrida” ya que aseguró que si un cuerpo es arrojado al agua, no se hunde, flota.