Relato de un Sobreviviente
“Entendí siempre, toda aquella persona que quería una sociedad más justa, por pensar distinto sufrió las consecuencias del terrorismo de estado” dijo Vadillo y agregó que en realidad no fue por pensar distinto fue por el sólo hecho de pensar.
Vadillo, empleado del Banco de Córdoba, fue secuestrado en 1978 y pasó 109 días vendado casi todos en el “Chalet” de la hidráulica, luego pasó por el centro de detención clandestino de La Perla Chica y La Perla Grande. Más tarde fué “blanqueado” como detenido en la Unidad Penitenciaria (UP1) y después fue trasladado a La Plata en Marzo de 1981 y un año después pasó a disposición de la Policía Federal luego de lo cuál quedó liberado.
Su captura ocurrió a las seis y media de la tarde, lo encapucharon con su propio swéter y lo llevaron hasta las instalaciones de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Córdoba ubicadas en la calla Mariano Moreno.
Por la noche de ese mismo día lo sacaron de esta dependencia sin zapatos y lo subieron a un auto, que luego durante el transcurso de la marcha se dio cuenta “por el ruido” que era un Fiat 128, que lo trasladó hasta el “Chalet” de la Hidráulica.
Allí lo torturaron aplicándole “el submarino” en una bañera repleta de orina y materia fecal y lo amenazaron con tirarlo al lago si no decía lo que sabía.
“Me torturaban para sacarme si era subversivo y para saber cuales eran mis relaciones (…) pero por momentos me torturaban por torturar, como un sistema de presión psíquica” dijo Vadillo.
Durante los más de cien días que permaneció en este centro clandestino de exterminio no pudo darse cuenta de donde estaba porque siempre estuvo vendado, por lo que podía reconocer sólo el piso e identificaba a los guardias por el sonido de sus voces.
Durante su relato al Tribunal Oral Federal 1 (TOF1), Vallido contó que el único momento en el que se quitaba la venda era cuando iba al bañodonde a través de una ventana muy pequeña veía “un descanso de agua” a la que también describió como una entradita de agua, como se observa en esta foto tomada desde esa misma ventana en la actualidad.
Al otro día los guardias del lugar llevan una máquina de escribir y le ordenaron que escribiera una declaración de ocho paginas y sino “era boleta”. Producto de las torturas Vadillo sólo puede escribir una hoja.
“Hijo de puta no hiciste lo que te dijimos ahora te la vas a ver con los verdes” dijo que le dijeron al encontrarse con sólo una hoja de declaración.
Después de esto fue trasladado a la Perla Chica donde estuvo desde el 15 al 17 de Septiembre, día en el cuál es llevado a la Perla Grande donde permanece durante dos meses luego de los cuáles retorna a La Perla Chica.
“Mi vida cambió por treinta mil circunstancias, treinta mil desaparecidos, exiliados (…) además perdí muchos amigos que no pertenecían a una organización ni militaban, ni pensaban” afirmó Vadillo.
Y concluyó diciendo que “a pesar de todo lo que pasó empezamos a ver una luz al final del camino”.