El Guardia del Chalet

29/10/2009
Provinciales - Juicios que cambiarán el país
alternative
Calderón confirmó que a Albareda lo mataron porque “era subversivo”. Con crudeza relató como lo castraron. Dijo que la D2 tenía brigadas que detenían, torturaban y asesinaban.
Roque Ramón Calderón, ex Guardia del Chalet Hidráulico en Carlos Paz, dijo que a Ricardo Fermín Albareda lo mataron por ser subversivo y relató con crudeza como lo castraron y lo torturaron. 

Cuando le preguntaron porque creía que habían asesinado al subcomisario y militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), Calderón no dudó y contesto: "Porque era subversivo lo mataron”. 

También el ex policía describió los métodos de tortura que aplicaban los policias en la D2 y confirmó que asesinaron a más de doscientas personas en este centro de extermino clandestino.  

Calderón dijo que existían “brigadas” que pertenecían a la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Córdoba conocida como D2, que dejaban a detenidos en el “Chalet” de la Hidráulica y que junto a ellos se quedaban policías que los torturaban y asesinaban.  

Yo no recuerdo que haya salido nadie con vida del chalet de los que habían estado detenido” afirmó categóricamente y agregó que entre una guardia y la otra que le tocaba hacer, entre las que pasaban tres semanas, nunca volvió a ver a las mismas personas. 

Señaló a Yamil Jabour como jefe de una de estas brigadas y a los oficiales Carlos Yanicelli y Hugo Calletano Britos como integrantes jerárquicos de estos dispositivos que en aquellos años tenían su sede en el pasaje Cusco, hoy denominado pasaje Santa Catalina, al lado del cabildo histórico.

Calderón  dijo que el “Chalet” fue un centro de exterminio en el que murieron “mucho mas de 200 personas” producto de las torturas y de la aplicación del “torniquete”.   

“He visto matar a mucha gente, le ponían un torniquete, es una cuerda al cuello con la que lo estrangulaban” relató Calderón para explicar cómo con una soga enroscada en el cuello de los detenidos se enroscaba hasta asesinarlos por estrangulación. 

Ellos decían que le estaban dando máquina” afirmó el ex policía y explicó que esto “significa patear a la gente reventarlo, darle picana. En la casa tenían abajo una mesa grande y un tacho de 200 litros y un aparatito, una batería y le aplicaban 110. En el tacho los metían de cabeza”. 

Calderón  que se encontraba de guardia junto con los hermanos Antonio y Hugo Carabante y Jesús González (quien se suicidó antes del inicio del juicio) la noche que llevaron a Albareda, identificó al entonces jefe de la D2 Pedro Raúl Telleldín a Pedro Américo Romano jefe de operaciones de la D2 y Hugo Britos que llegaron en dos autos el 25 de Septiembre de 1979 hasta el “Chalet” donde terminaron asesinándolo. 

Cuando llegaron Calderón dijo que vio un hombre uniformado y al verle “los soles”, las charretas amarillas que tienen los oficiales y suboficiales de la policía en los hombros del uniforme, le preguntó a Britos quien era “ese carteludo” y este le respondió “usted no debe preguntar nada”. 

También contó  como Romano le decía a Albareda “sos un traidor has traicionado a mucho de nosotros” mientras lo golpeaban ferozmente atado a una silla con alambre. En este momento Telleldín llamó a Calderón por su apodo y le dijo “kung fú pase y observe lo que le pasa a los traidores”. 

Después de haberlo golpeado, Telleldín le ordenó a Britos que le sacara la jerarquía y le arrancan las charretas, y le indicó a Romano que le trajera una botella de whisky. Luego sacó un bisturí de su bolsillo, le cortó los testículos y mostrándoselos a todos los presentes les dijo que el día que traicionaran a la institución “les iba a pasar lo mismo”. 

A continuación Telleldín pidió que le trajeran aguja e hilo porque “a este lo voy a coser”. Cuando Calderón vio que enhebró la aguja, le pidió retirarse porque estaba descompuesto y con el último aire pudo retirarse de la habitación. 

Después se enteró que le pusieron los testículos en la boca y se la cosieron mientras aún continuaba con vida y lo dejaron morir desangrándose. 

Telleldín, Britos y Romano salieron de la habitación y se fueron a comer un asado, después de una hora larga, casi dos, comprobaron que Albareda estaba muerto y ordenó que lo subieran al auto de Hugo Britos. 

“Yo vi sacar el cuerpo (de Albareda) arrastrándolo igual que a una bolsa de papa, uno lo tomaba de las manos y otro de los pies”, dijo Calderón. 

Antes de retirarse, Telleldín le ordenó a los guardias que limpiaran la sangre que había quedado en el cuarto con lavandina. En este momento Calderón le preguntó a uno de los hermanos Caravante que se había quedado en el cuarto de torturas cuando él se retiró, quien era el policía asesinado y obtuvo como respuesta que “este era un subversivo y le cosieron la boca”. 

También dijo que luego de que le informaron de quien se trataba, él entendió “balbareda”, nombre que anotó en un cuaderno y lo guardó. 

“Uno tenia temor miedo, porque lo mataran de la misma forma si no participaba si no miraba” dijo Calderón.  

La audiencia judicial continuará mañana con nuevos testimonios del total de 27 previsto por el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) que tiene a cargo el proceso de enjuiciamiento y que se desarrolla en los Tribunales Federales de la capital cordobesa.