El BCRA defendió los límites al atesoramiento de divisas
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) defendió los límites en el acceso al mercado local de cambios con fines de atesoramiento, para dar "preferencia a la aplicación de las divisas a fines específicos vinculados con la actividad productiva".
Esta medida se integra "al marco normativo de regulación prudencial ya existente", señaló el BCRA en su primer Informe Macroeconómico y de Política Monetaria.
El estudio destaca la necesidad de "asignar el excedente de dólares según criterios que prioricen el mayor impacto económico y social de esas divisas, propendiendo a que cada dólar usado maximice su efecto multiplicador en términos de crecimiento".
Según el Central, hacia fines de 2011 e inicios de este año creció la percepción de que el superávit comercial esperado podría ser menor, ante la creciente incertidumbre sobre la trayectoria de la economía mundial, las menores exportaciones agrícolas e industriales y el déficit en la balanza comercial energética.
"En este marco, una parte de los agentes económicos argentinos con capacidad de ahorro intensificó su tradicional propensión a mantener proporciones significativas de su riqueza financiera en moneda extranjera, principalmente dólares", dice el informe.
Agrega que esos "cambios abruptos en los deseos de atesoramiento" equivalen, en términos macroeconómicos, a reversiones en los flujos de capitales que ocurren en las economías emergentes en forma cíclica.
En este sentido, sostiene el BCRA, "la regulación de los movimientos de capitales y del mercado cambiario debe ser entendida como un esquema integral de administración de los flujos financieros, necesario para el adecuado funcionamiento de un régimen de flotación administrada de la moneda".
"Regular los flujos de entrada y salida de no residentes y residentes permite evitar que cambios bruscos en la demanda deseada de pesos (períodos de entrada) o dólares `financieros´ (períodos de salida) generen excesos de volatilidad y/o niveles inadecuados en la paridad cambiaria", explica el informe.
Según el Banco Central, esto es particularmente importante en el caso argentino, porque "hay un relativo consenso en que niveles de tipo de cambio real muy apreciados o muy depreciados son distorsivos para la actividad económica".
Del mismo modo, "una excesiva volatilidad también tiene efectos adversos sobre la estabilidad financiera".
Así, agrega el informe, "no parece adecuado que el conjunto de la economía argentina deba convalidar los costos que significarían modificar bruscamente la paridad cambiaria ante alteraciones en la oferta y demanda de dólares financieros".
"Tampoco sería apropiado fomentar el endeudamiento externo para financiar atesoramiento privado, dada la pérdida de autonomía en el manejo de la política económica que esta estrategia genera", afirma la autoridad monetaria.
El informe considera como "usos prioritarios" de las divisas el pago de las importaciones, la atención de los vencimientos de la deuda pública y privada en moneda extranjera y la acumulación de reservas internacionales en el Banco Central.
Esto último, en el caso de la Argentina, funcionó como "reaseguro de liquidez internacional" y contribuyó a cancelar deuda pública "en un contexto de bajo rendimiento de las reservas internacionales y de gran volatilidad en las condiciones del mercado de capitales internacional".
El informe evalúa que "desde el punto de vista del bienestar general de la sociedad, la acumulación de activos externos en el Banco Central es más eficiente que la realizada individualmente por parte de las personas físicas o jurídicas".
"La evidencia internacional ha mostrado que la mera existencia de un seguro colectivo como las reservas es la mejor garantía para proteger a la economía y a sus ciudadanos de eventos disruptivos de carácter externo, sean estos shocks negativos en la esfera comercial o ataques especulativos financieros", dice el BCRA.
En este escenario, concluye, "el aumento de la preferencia por dolarizar los portafolios financieros de una parte de los residentes, frente al deterioro del panorama internacional, obliga a la política económica a elegir la opción menos disruptiva, asignando los dólares disponibles al uso más eficiente".