Celos, la nueva hipótesis

28/10/2009
Provinciales - Juicios que cambiarán el país
alternative
Arnaldo Albareda dijo que a su hermano lo mataron por celos profesionales. Relató además como enfrentó a la D2 al decirle que tenían a su hermano

Arnaldo Juan Albareda dijo que a su hermano Ricardo Fermín Albareda lo mataron a su entender por un "celo profesional" y no por su militancia en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

Cuando le preguntaron por qué creía que le había sucedido eso a Ricardo contestó: "Lo que yo creo, tengo entendido porque desapareció mi hermano es por un celo profesional, porque ya estaba en condiciones de ascender a Director de Comunicaciones".

Por otra parte relató que cansado de que le preguntaran si su hermano se había fugado con una mujer, cuando lo convocaron desde la D2 para realizar un sumario por la desaparición de Ricardo y le hicieron “esa tonta pregunta”, les respondió: “para que me preguntan eso si lo tienen ustedes”. 

Luego de manifestarle esto a quien le tomaba la declaración lo hicieron retirarse de las instalaciones de la dirección de inteligencia ubicada en la calle Mariano Moreno y volvió a las dependencias de la Dirección de Comunicaciones en Casa de Gobierno donde se desempeñaba. 

Cuando llegó, lo esperaba su jefe Francisco Alejandro Agresta quien “descontrolado” y llamándolo por su apodo le recriminó: “Gallego, gallego que hiciste, que querés que nos maten a todos” y le advirtió que no debían tocar este tema.  

En este momento Juan Albareda se dio cuenta que sus sospechas acerca de lo que le había pasado a su hermano eran reales y recalcó el hecho de haber tardado no más de quince minutos entre salir de la D2 y llegar a Casa de gobierno, y en ese breve lapso de tiempo su superior ya sabía todo lo que había sucedido. 

Además cargó  responsabilidades contra su jefe al sostener que “la familia Albareda se jugó por él, Agresta no se jugó por la familia Albareda”. 

Juan Albareda explicó  que las primeras versiones que circularon en la policía acerca de la ausencia de su hermano era que se había fugado con otra mujer, hipótesis en la que insistieron durante largo tiempo desde la jefatura de la policía a cargo del Coronel (re) Rodolfo Campos y desde la D2. 

La declaración del hermano del desaparecido subcomisario y militante del Partido Revolucionario del Pueblo (PRT), Ricardo Albareda ocurrido el 25 de septiembre de 1979, abrió la ronda de testimoniales en el jucio. Además de referirse a su hermano, Juan Albareda habló sobre la situación de su madre frente a este hecho.

"Mi madre tenía una salud muy delicada y las últimas energías las gastó en buscar a mi hermano porque nunca admitió que podía estar muerto", relató ante el Tribunal Oral Federal 2, Armando, quien al igual que su hermano se desempeñaba en la Dirección de Comunicaciones de la Policía. 

En este sentido agregó  que su madre iba casi todos los días hasta el cuartel de la calera donde se encontraba Menéndez y le hacía “el aguante” a partir de las siete de la mañana y la hacían esperar hasta las dos de la tarde, hora que le informaban que “el general ya se había ido”. 

Asimismo, añadió  que desconocía de la militancia política de su hermano, aunque sí dijo que "vagamente" sabía de cierta ideología y que en algunas oportunidades manifestaba su "descontento" con las políticas de la dictadura militar que gobernaba el país en ese momento. 

También destacó  que por ser el desaparecido el hermano mayor "era como un padre para mí porque se encargó y se preocupó para que yo creciera debidamente. Fue muy grande el daño que me causó su desaparición", añadió mientras sostenía que mucho tiempo después supo el destino que tuvo su hermano. 

La mitad mia, era mi otro yo. Perdí mi padre a los catorce años, él se hizo cargo de mí” dijo algo emocionado Juan Albareda. 

Albareda fue secuestrado, torturado y asesinado en el centro clandestino de detención del Departamento de Informaciones Policiales (la inteligencia de la D2) que tenían en el 'Chalet de Hidráulica' ubicado en el embudo del dique del Lago San Roque en la ciudad turística de Villa Carlos Paz. 

Por el hecho están imputados Menéndez; el coronel (re) y entonces jefe de la policía cordobesa, Rodolfo Campos; y los comisarios (re), Armando Cejas y Hugo Britos.  

Los delitos que se les imputan son el de 'privación ilegítima de la libertad, imposición de tormentos agravados y homicidio agravado'. 

En esta misma causa está imputado el suboficial mayor de la policía, Luis Flores (70), por el delito de 'privación ilegítima de la libertad'.