Crece la presión sobre España para que pida rescate total

25/07/2012
Internacionales - Eurozona / España
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El riesgo país se impulso a un nuevo récord de 650 puntos. El gobierno de Rajoy vuelve a estar en el ojo de la tormenta financiera razón por la cual, el rescate parece ser un hecho

Los inversores recrudecieron hoy su presión sobre la deuda de España, impulsando el riesgo país hasta un nuevo máximo histórico de 650 puntos en la apertura de los mercados, mientras el rendimiento del bono a diez años rozó el 8%, límite insostenible que fuerza a un rescate total que Madrid intenta evitar con apoyo de París y Roma.

España, cuarta economía de la zona euro, vuelve a estar así un día más en el ojo de la tormenta financiera razón por la cual,  pese a que el Ejecutivo de Mariano Rajoy, del derechista Partido Popular (PP), intenta evitarlo con ayuda de París, el rescate total a su economía parece un hecho.

Precisamente, a la capital francesa viajó hoy el ministro de Economía español, Luis de Guindos, para reunirse con su par galo Serge Moscovici, tras su encuentro ayer en Berlín con el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble.

Rajoy, para quien el rescate puede tener consecuencias políticas impredecibles, busca también el respaldo del primer ministro italiano, Mario Monti -con quien se verá el 2 de agosto en Madrid-, última esperanza para lograr que el Banco Central Europeo (BCE) intervenga en el mercado secundario comprando deuda, algo a lo que Berlín se opone.

El Jefe del Ejecutivo español intenta reeditar el frente de presión del pasado Consejo Europeo de junio, bajo el argumento de que detrás de España caerá Italia y ambas economías son demasiado grandes para ser rescatadas por sus socios europeos, por lo que es necesario la actuación del BCE para evitar una situación que sería perjudicial para todos.

Si bien París insiste en reclamar la intervención del BCE o del fondo de rescate en el mercado de deuda, todo apunta a que Berlín trabaja ya con un escenario de rescate total para España, aunque lo niega públicamente.

El Ministerio de Economía español también negó que De Guindos haya viajado a Alemania para negociar un rescate, al tiempo que Madrid se vio involucrada ayer en un cruce diplomático con Roma y París por un comunicado de Exteriores que daba cuenta de una posición común de exigencia de la aplicación de los acuerdos europeos, que no había sido acordada.

Sin embargo, cuando el Ejecutivo de Rajoy se había quedado solo ante los mercados, Schäuble respaldó a De Guindos, al coincidir en la necesidad de que se aplicaran rápidamente los acuerdos de la cumbre de junio, entre los que figura la posibilidad de que el fondo de rescate europeo compre deuda pública de los países con problemas.

La prensa financiera asegura, no obstante, que el gobierno de Angela Merkel quiere que España pida oficialmente 300.000 millones de euros para solucionar de una vez su problema de falta de acceso a los mercados.

España se queda sin tiempo. El anuncio por parte de Cataluña de que necesitará ayuda financiera del Estado para afrontar el vencimiento de sus deudas y el riesgo de que más comunidades autónomas -gobierno regionales- también lo hagan (ya son cuatro), supuso una nueva escalada en el espiral de desconfianza que afecta la economía española.

La agonía española se prolonga y el riesgo al contagio de la crisis de deuda aumenta, así como también el miedo a una especie de implosión interna en la zona euro ante un eventual abandono por parte de Grecia de la moneada común debido a las dudas a que pueda cumplir con las condiciones del último plan de ayudas europeas.

La tensión se sigue manifestando a través del riesgo país, diferencial entre el rendimiento del bono español a diez años y el alemán –de referencia- al mismo plazo, que escaló hoy a la apertura de los mercados hasta los 649 puntos, si bien después se relajó en torno a los 620 puntos.

También la rentabilidad del bono a 10 años batió un nuevo récord al tocar el 7,74%, aunque poco después cayó hasta el 7,63%.

El dato más importante que acerca a España al rescate total de su economía es que se está produciendo una “curva invertida”, puesto que los intereses de los bonos a 5, 3 y 2 años llegaron a superar al de 10 años, y por primera vez rebasan la barrera del 7%.

“Cuando un emisor, incluido el Tesoro, pierde el acceso a los mercados de financiación deja tener un problema de liquidez para tener uno de solvencia y eso es lo que refleja el bono a 3 años”, afirma el analista José Carlos Díez, Economista Jefe de Intermoney y profesor de la Universidad de Alcalá Henares.