A 4 años de la primera condena a perpetua y en cárcel común a Menéndez
Hoy se cumplieron cuatro años de la primera condena a prisión perpetua en cárcel común que recibió en Córdoba en el marco de la causa Brandalisis, el represor Luciano Benjamín Menéndez (Ver La historia continúa).
El 24 de julio de 2008 fue un día histórico para los organismos de derechos humanos, sobrevivientes y familiares de las víctimas del terrorismo de Estado que colmaron la sala y los alrededores de Tribunales Federales para oír esa sentencia histórica que parecía nunca llegar.
Sin embargo, aquel día debería haber sido histórico para la sociedad toda porque el plan sistemático de desaparición de personas y vaciamiento político, económico y cultural de la Argentina nos involucró e involucra a todos.
En aquella causa Brandalisis, la Justicia Federal de Córdoba dispuso también que otros cuatro represores, Luis Alberto Manzanelli, Carlos Alberto Díaz, Oreste Valentín Padovan y Ricardo Alberto Tamón Lardone afrontaran la misma pena del ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, mientras que Hermes Oscar Rodríguez y Jorge Ezequiel Acosta fueron condenados a 22 años y el imputado Carlos Alberto Vega, a 18 años.
El insistente pedido de los organismos de derechos humanos de enviar a cárcel común a todos los acusados finalmente ocurría hace cuatro años atrás y de inmediato los condenados eran trasladados a dependencias de Servicio Penitenciario cordobés.
El “Cachorro” Menéndez, junto a los otros siete represores, estaban acusados de privación ilegítima de la libertad, imposición de tormentos y homicidio agravado en perjuicio de cuatro militantes políticos, Hilda Flora Palacios, Humberto Brandalisis, Carlos Lajas y Raúl Cardozo, que fueron ejecutados en diciembre de 1977, luego de estar prisioneros en el centro clandestino de detención conocido como La Perla, hoy convertido en Espacio de la Memoria.
Asimismo, el fallo de la causa Brandalisis fue el disparador para que Menéndez y otros represores, continuaran acumulando condenas a prisión perpetua y cárcel común en diversas causas en todo el país.
En Córdoba, el “Cachorro” recibió esta condena en el año 2009 en la causa Alvareda, donde se lo encontró coautor mediato de los delitos de privación ilegítima de la libertad calificada; imposición de tormentos; lesiones gravísimas y homicidio calificado por ensañamiento, alevosía y por el concurso de una pluralidad de partícipes (Ver Condena Brutal).
Además, en el año 2010 en la causa por delitos de lesa humanidad cometidos contra detenidos políticos en la Unidad Penitenciaria 1, luego conocida como la Cárcel de San Martín, Menéndez fue condenado a prisión perpetua que debía cumplir en cárcel común (Ver Prisión perpetua para Videla y Menéndez).
En tanto, la justicia federal de la provincia de Tucumán también condenó en tres oportunidades a Luciano Benjamín Menéndez a prisión perpetua.
El 28 de agoto de 2008 la justicia tucumana lo condenó por la desaparición del ex senador provincial justicialista Guillermo Vargas Aignasse, hecho ocurrido en 1976; el 18 de mayo de 2010 lo volvieron a condenar por los padecimientos de 22 personas en el centro clandestino de detención que funcionó en la ex Jefatura de Policía; finalmente, el 23 de marzo de 2011 lo sentenciaron por homicidios doblemente agravados y violación de domicilio en la causa Romero Niklison, en la que se investigaron los asesinatos de cinco personas.
Los juicios por delitos de lesa humanidad cometidos por el Estado, con la complicidad de algunos sectores de la sociedad civil, durante la última dictadura militar tuvieron su impulso gracias a la intervención del fallecido ex presidente Néstor Kirchner, quien derogó las leyes de obediencia debida y punto final; y le reclamó públicamente a la Justicia Federal que acelerara los procesos judiciales que estaban frenados contra los represores.
En aquel primer fallo histórico contra Menéndez, los abogados querellantes fueron Claudio Orosz y Martín Fresneda, cofundador de H.I.J.O.S Córdoba, quien actualmente se desempeña como Secretario de Derechos Humanos de la Nación en reemplazo del fallecido Luis Eduardo Duhalde.
A partir de esta sentencia, la Argentina se transformó en un espejo para el mundo entero por ser el primer país que juzga y condena en sus tribunales civiles a los responsables militares de querer imponer a fuerza de tortura, muerte y desaparición un modelo de nación caracterizado por el individualismo, la desindustrialización, la especulación financiera y la destrucción cultural.