De la Sota 2015: ¿un cambio de formas o de fondo?

17/07/2012
Provinciales - Escenario Político
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La estrategia como posible candidato a la presidencia es la diferenciación de las formas en las que actúa el gobierno nacional sin confrontarlo directamente

El gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, comenzó a perfilarse como candidato presidencial para las elecciones generales de 2015, esbozando en una entrevista televisiva lo que podría ser su estrategia electoral basada fundamentalmente en una clara diferenciación con el kirchnerismo a través de la valoración de sus virtudes como dirigente y no de la confrontación con el poder central.

Durante su participación en el programa El Show de la Mañana que se emite por Canal 12, De la Sota se sumó a la anticipada competición por el sillón de Rivadavia que desató el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, cuando en mayo pasado exteriorizó su intención de suceder a Cristina Fernández de Kirchner en 2015.

El instrumento que De la Sota utilizará para posicionarse en el país será realzar sus cualidades como conciliador, abierto al diálogo y a las propuestas opositoras, aspectos siempre criticados al kirchnerismo por diversos sectores políticos y sociales pero nunca confrontará directamente con él sino que por el contrario su estrategia será mostrarse como una opción superadora ante la sociedad en el lugar donde el gobierno nacional acumula la mayor cantidad de críticas.

Como muestra basta solo un botón, y para decir, primero hay que hacer, por eso De la Sota ejemplifica sus valores como dirigente que sabe escuchar en la ley contra el narcotráfico que sancionó la Unicameral el mes pasado (Ver Por unanimidad, se sancionó la ley contra el narcotráfico) que surgió del denominado “diálogo político” que mantuvo con la oposición  a comienzos de este año (Ver De la Sota recibió hoy las propuestas de la oposición)  donde tomó la propuesta del legislador Aurelio García Elorrio del bloque Encuentro Vecinal Córdoba para combatir el flagelo de la droga.

Si bien el gobernador se muestra conciliador, no pierde oportunidad para marcar diferencias con el gobierno nacional. Cuando hizo referencia a la lucha contra el narcotráfico dijo que no entendía a los “papanatas” que querían legalizar el consumo calificándolo como una “locura” en una alusión directa a la iniciativa del actual senador kirchnerista Aníbal Fernández que actualmente debate el Congreso de la Nación para despenalizar el consumo de la marihuana. Y además redobla la apuesta y anuncia en un programa de televisión que próximamente comenzará a cerrar los boliches en donde se comercializa el éxtasis.  

Con la misma fórmula, De la Sota se refiere a los problemas políticos de la coyuntura nacional. Cuando habla por ejemplo de la restricción que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y del Banco Central para la compra de dólares, dice sin decirlo, que no existe un problema en la economía argentina sino que el problema lo creó la administración kirchnerista a partir de la implementación de la medida porque sostiene que el argentino piensa que hay problemas cuando no pueda acceder a la divisa norteamericana.

Esta posición pacífica y conciliadora, confrontando sin confrontar, la sostiene incluso con la deuda que la Nación mantiene con Córdoba por el déficit de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la Provincia y por diversas obras públicas cuando afirma que sigue apostando al diálogo antes de llevar el reclamo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación porque no quiere emplazar al estado argentino pero a la vez avisa que si no obtiene respuestas acudirá a la justicia para demandar de todas formas  al gobierno nacional en lo que considera “otra forma de dialogar”.

Endurece su postura respecto a la trata de personas resaltando la ley que sancionó poco antes que la de la lucha contra el narcotráfico que le permitió comenzar con el cierre de cabarets y prostíbulos en todo el territorio provincial y se muestra permeable al trabajo con dirigentes y gobernantes de otros partidos políticos.

En resumen, José Manuel De la Sota intenta posicionarse como opción para el 2015 a través de un lugar en el que hasta ahora nunca ningún miembro del peronismo ni de la oposición lo intentó: ubicarse como opción superadora, no de un gobierno ni de sus medidas sino de sus formas y las consecuentes críticas sociales que generan a partir de estas mismas acciones pero exacerbadas mediáticamente.

Ante la ausencia de propuestas, este bombardeo termina generando en la opinión pública el concepto de que no importa lo que haga el gobierno nacional, el kirchnerismo o Cristina, lo hace a través de la imposición y la confrontación, como si la Argentina estuviera conformada en su totalidad por dirigentes y grupos de poder equivalentes a las carmelitas descalzas y no de serviles del poder real que defienden sus intereses impidiendo procesos de transformación que constituyen las bases mínimas de una nación como ocurrió con la cancelación de deuda con el Fondo Monetario Internacional y la reestructuración de la deuda externa con una quita de intereses millonaria; la recuperación de los fondos de las AFJP; la sanción de la nueva Ley de Medios; la recuperación de Aerolíneas Argentinas e YPF; la Asignación Universal por Hijo, el plan Conectar Igualdad, la defensa por la soberanía de las Islas Malvinas y mucho mas.

El kirchnerismo confronta, pero queda claro contra que, quienes y con qué finalidad. Solo resta saber en la estrategia del gobernador de Córdoba si se trata de un nuevo intento para intentar imponer modelos conservadores con buenas formas o si en verdad la opción es superadora al fondo.