Otro Cantar
El director del departamento Occidental del FMI, el chileno Nicolás Eyzaguirre señaló ayer en San Pablo que el canje de deuda con bonistas en default que propuso la Argentina es algo "muy positivo e inevitable para posibilitar el acceso a los mercados".
Según dijo el funcionario, si bien el Fondo "no está para defender a los inversores privados" señaló como algo "muy positivo" la intención de levantar el cerrojo legislativo que se había impuesto a una nueva negociación.
También Eyzaguirre señaló que el organismo "está deseando" llegar a un acuerdo con la Argentina para llevar a cabo la revisión de la economía, tal como lo prevé el Artículo IV de los Estatutos para todos sus miembros.
"La pelota está en la cancha de la Argentina y son sus autoridades quienes tienen la soberanía para decidir sobre esto", dijo el funcionario después de presentar un informe sobre perspectivas de la región frente a un escenario de recuperación, señalaron agencias internacionales.
Antes de salir de Washington, Eyzaguirre había comentado que la Argentina "podrá mantener en secreto" el resultado de esa revisión, ya que "tiene el derecho" de impedir la publicación de documentos. También aseguró que la misión que viaje a Buenos Aires "no va a hacer" declaraciones al periodismo, aunque justificó que "si nos reunimos con el señor equis y el señor equis dice que se habló de esto o aquello, no podremos hacer nada al respecto".
Ayer, la vocera del Fondo Monetario, Caroline Atkinson había señalado, en rueda de prensa, que aún no hay acuerdo con la Argentina para enviar esa misión.
Además, en declaraciones al diario "Clarín" publicadas hoy y en relación a la confidencialidad y al pedido de que no haya recomendaciones de política económica, Atkinson señaló que igualmente "siempre hay un informe que es elevado al Directorio que incluye las opiniones del gobierno y la opinión del staff y las discusiones entre ellos".
Igualmente, es de práctica en Washington atender pedidos especiales, si los países se niegan a publicar precisiones sobre la evaluación. La Argentina impidió sistemáticamente la revisión anual desde el año 2006, después de la cancelación de los préstamos con el organismo y en paralelo con la manipulación de los índices de precios en el Indec.
Fué una de las cosas más difíciles de superar, la relación con un organismo cómplice de la ruina de decenas de países aplicando recetas mágicas cuyo objetivo final era la dominación.
Pero el mundo financiero se cayó y hubo que empezar de Nuevo. Recurrir ahora de otra forma y en otros términos al FMI para bajar los intereses de los créditos que toma el estado y las empresas, es al menos otro cantar.