Una franja ensombrecida
El ministro de Defensa de Israel, Ehud Barak, autorizó el suministro de combustible y de medicamentos para los habitantes de la zona, suspendido hace días. La ONU, la Unión Europea y la Cruz Roja habían reclamado la reapertura de las fronteras ante una inminente crisis humanitaria.
El funcionario, según la televisión pública israelí, tomó la decisión después de evaluar la situación en ese territorio palestino. De esa manera, permitió que vuelva a funcionar la única central eléctrica de Gaza, que satisface el 30% de las necesidades energéticas de la zona.
El cierre de la planta coincidió con la parte más fría del invierno y agravó aún más la grave situación que viven los 1,5 millones de palestinos de Gaza.
Medidas y situaciones como las ya descriptas, ahuyentan el deseo de paz que exige el mundo entero.