Para la CTA, la fractura cegetista es una anécdota

12/07/2012
Nacionales - Gremiales
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El secretario Gremial explicó que la unidad sin definiciones es una actitud voluntarista y consideró que el movimiento obrero organizado es el motor fundamental de los cambios económicos, sociales y políticos

El secretario Gremial nacional de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que lidera Hugo Yasky, Claudio Marín (telefónicos), calificó hoy como una "anécdota" la fractura de la CGT, y explicó que "la unidad sin definiciones es, en el mejor de los casos, una actitud voluntarista".

Marín, secretario adjunto de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos (FOETRA Buenos Aires) señaló que "el movimiento obrero organizado es el motor fundamental de los cambios económicos, sociales y políticos en el país", pero sostuvo que tiene "una inédita ausencia en la planificación y realización de esos cambios".

"La impresión de que el Ejecutivo se sitúa más de una vez por delante de lo que la sociedad reclama y está dispuesta a sostener, tiene sin duda un basamento fáctico", sostuvo el dirigente, quien ejemplificó con "la recuperación de los fondos de las AFJP, el matrimonio igualitario, la política del crudo con la recuperación de YPF, la asignación universal por hijo o los derechos humanos".

"Si bien todos esos temas son problemáticas sentidas por importantes sectores sociales, el peso específico que representan no hubiera bastado para hacer realidad esos grandes logros. Lo que sin duda queda de manifiesto es la ausencia de los trabajadores organizados en esos y otros hechos de la agenda política", afirmó.

Marín indicó también que la crisis de las organizaciones obreras en general es "un reflejo de su falta de presencia en la vida nacional y su no participación en definiciones fundamentales que cambiaron la vida de los trabajadores que representan".

El sindicalista de la CTA añadió que pareciera que el papel de los dirigentes sindicales solo "se limita a reclamar salarios -lo que debe hacerse-, pero así como se plantan ante las empresas y generan un plan para lograr mejoras, deberían tener otro para lograr la restitución de los aportes patronales o impulsar una reforma impositiva que instale un impuesto más justo".

"Ese impuesto más justo ya no sería a las ganancias sino a la renta, para que paguen más quienes más dinero obtienen. Hay que generar la fuerza social que permita imponer los cambios, que serán resistidos con uñas y dientes por un sector societario profundamente minoritario pero muy poderoso", puntualizó.

Marín subrayó que las organizaciones obreras deberían estar coordinando con sus pares latinoamericanos "las formas de enfrentar la crisis mundial con medidas económicas, políticas y sociales unificadas para toda la región" y dar vida al Banco del Sur, realizar obras de infraestructura que permitan cambios estructurales de fondo o salir de la dependencia del dólar.

El dirigente sostuvo que ello representa la necesidad de "un programa desde los trabajadores y a escala regional" e indicó que hasta tanto no se piense y actúe en ese sentido y "las organizaciones dejen de plantarse ante el Gobierno como si fuese una patronal más, no se emergerá de la actual crisis".

"Pensar una estrategia común unificará a los trabajadores; los intereses del conjunto son contrarios a la mezquindad y el corporativismo. Proclamar la unidad sin definiciones es, en el mejor de los casos, una actitud voluntarista", definió.

Por último, Marín sostuvo que con un programa y la fuerza social para respaldarlo "el Gobierno escuchará y cumplirá el papel que ha venido cumpliendo hasta el momento".