Contagioso

23/10/2009
Municipales - Concejo Deliberante / Polémica
alternative
Debatieron casi dos horas un proyecto para prohibir la comercialización de ciertos pegamentos y pudieron ponerse de acuerdo. Se acentúa la fragmentación política en el cuerpo

El Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba perdió casi dos horas debatiendo si un proyecto para prohibir la comercialización de pegamentos con tolueno debía ser una ordenanza o un proyecto de declaración para adherir a la ley provincial. 

Tanta fue la discusión y la falta de acuerdo en un punto tan elemental como determinar como sería la sanción de la iniciativa que los concejales tuvieron que enviar nuevamente el proyecto a la comisión. 

El proyecto contaba con dos dictámenes, uno por mayoría autoría del bloque Eva Duarte que preside Olga Riutort acompañado por el resto de los bloques salvo el Frente Cívico y Social (FCyS) y la Unión Cívica Radical que presentaron en forma conjunta un dictamen en minoría. 

Como el Concejo está  tan fragmentado luego de las peleas políticas internas del oficialismo, nadie pudo conseguir la mayoría necesaria para imponer criterios y frente a las posturas irreconciliables entre ambas propuestas el concejal Fernando Masucci, concejal independiente, hizo las veces de árbitro ante una pelea ilógica y propuso que el proyecto volviera a comisión. 

Luego de las fracturas pollíticas en el oficialismo surgidas a partir de las diferencias entre Luis Juez y Daniel Giacomino el oficialismo que estaba conformado por dieciséis concejales quedó dividido en tres bloques; uno que responde al viceintendente Carlos Vicente, el Frente Progresista, otro a las órdenes del intendente y el original juecista FCyS. 

No sirvieron de nada los argumentos de urgencia que planteó el concejal Miguel Siciliano del bloque de Riutort, para que el intendente  aplique medidas “ya mismo”, ni las acusaciones del concejal juecista Oscar Arias contra Siciliano de hacer “encuestas truchas” en los colectivos, ni mucho menos la posición del peronista Oscar Vera Barros calificando de autoritario a Arias. 

Nada de esto tuvo mucho que ver con la pesada realidad de los niños y jóvenes que consumen pegamentos como drogas que le destruyen rápidamente el cerebro, su futuro y el de la sociedad y si en cambio tuvo mucho que ver la mezquina realidad política que atraviesa la ciudad de Córdoba en la última década. 

Los concejales de la ciudad de Córdoba, lejos de ser una oficina de peaje, intentan navegar en un terreno de arenas movedizas que a veces los lleva a manotear de cuanta cosa está cerca para no hundirse en ellas, y terminan como en esta ocasión superados por la realidad. 

Pero a decir verdad, fueron primero candidatos y luego concejales para solucionar esos mismos problemas que hoy los agobian y no para ser superados una y otra vez por la problemática actual, cuestión esta, que parece ser un mal contagioso que viene desde el Palacio 6 de Julio.