Lo que hay que escuchar…
Luciano Benjamín Menéndez calificó al gobierno nacional de “terroristas”, desconoció la competencia del Tribunal Federal para que lo juzgue por los crímenes cometidos durante la dictadura militar y se consideró como una “víctima de inseguridad jurídica”.
Menéndez se negó a declarar repitiendo los conceptos ilógicos que expresó en los juicios anteriores en los que defiende su accionar en una defensa nacional, que a esta altura pocos entienden, y una lucha contra “el terrorismo marxista”.
“Los terroristas que conducidos desde el extranjero asaltaron la república en las décadas del 60 y del 70 porque no creían en nuestras instituciones democráticas y querían cambiarlas por grises organizaciones marxistas ahora aprovechan, se refugian y usan esas mismas instituciones democráticas que atacaron para juzgarnos a quienes la defendimos” sentenció el represor.
Además acusó a los organismos de Derechos Humanos y a los abogados que lo llevaron al banquillo de pertenecer a esta “filiación ideológica” que mantiene el mismo propósito de “usurpar el poder para cambiar nuestro estilo de vida”.
Por su parte el ex policía Hugo Britos negó los hechos que se le atribuyen y reivindicó su accionar en la fuerza de aquellos años al asegurar que si estuviera en actividad y hoy viera que suceden las mismas cosas “lo seguiría haciendo”.
En tanto, Hugo Calixto Flores, dijo que jamás hubiera hecho algo como lo que se lo acusa porque es Católico y que todo es “un invento”.
“Soy veterano de la guerra contra la subversión y un perseguido político y judicial”, y trazó todo un entretejido de una supuesta venganza por parte de Charlie Moore, a quién él mismo detuvo en abril de 1974.
César Armando Cejas, quien supuestamente se desempeñó como subdirector de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Córdoba durante la dictadura militar, repitió una y otra vez que no sabía ni conocía de lo que pasaba porque solo realizaba tareas administrativas y docentes.
“Yo soy y fui siempre administrativo docente dentro de la institución así que niego terminantemente todos esos hechos porque para mi no le encuentro sentido porque no he cumplido esa tarea, no el hecho de negarlo en si, no conozco” dijo el ex policía.
Además Cejas agregó que “esto para mí es tremendo y lo debo decir a viva voz, somos gente humilde y lo que yo aprendí lo enseñé, así que yo no puedo aceptar una cosa tremenda como esta, es durísimo somos gente honesta humilde".
Luego de realizar estas declaraciones Cejas accedió a ser interrogado por la fiscalia y las partes querellantes, aclarando que no recordaba con presición por el paso de los años, cuestión que no le impidió desconocer su firma en decenas de documentos que acreditan el trabajo que realizaba en la D2 durante aquellos años que le fueron exhibidos
El fiscal Carlos Gonella y los querellantes Martín Fresneda y Claudio Orosz le pidieron a Cejas que reconociera si era su rúbrica la que figuraba en distintas pruebas documentales que se encuentran en el expediente, situación que el imputado desconoció.
Ante esta situación, la fiscalía, la querella de la causa Albareda, y el defensor de Cejas, Carlos Bustamante, solicitaron pericias caligráficas sobre los documentos antes mencionados y del expediente en donde consta toda la carrera en la Policía.
Soldado Orgulloso
El militar Rodolfo Campos mediante tele conferencia se negó a declarar y se “solidarizó” con Menéndez y dijo estar “orgulloso” de haberlo conocido y haber sido su soldado.
“Yo como soldado me solidarizo y hago mías las palabras dichas por él, me siento orgulloso de haberlo conocido y haber servido a sus ordenes” sentenció.
Campos fue el titular de la Policía de Córdoba en la época en que sucedieron los hechos.