Detuvieron al jefe de Inteligencia del Ejército imputado por el crimen de Alberte

29/06/2012
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Carlos Alberto Martínez fue detenido por orden del juez Rafecas, imputado por delitos de lesa humanidad contra más de un millar de víctimas. Fue indagado y pasará la noche en prisión

El ex jefe de Inteligencia del Ejército al momento del golpe de 1976, el general de división retirado Carlos Alberto Martínez, fue detenido hoy por orden del juez federal Daniel Rafecas, imputado por delitos de lesa humanidad contra más de un millar de víctimas, entre ellas el ex edecán de Juan Perón, coronel Bernardo Alberte, asesinado en la madrugada del 24 de marzo de aquel año.

Martínez fue apresado en su casa y trasladado a los tribunales federales de Retiro, donde fue indagado y se aprestaba a pasar la noche en prisión tras haber permanecido más de tres décadas indemne a numerosas denuncias por su rol, primero al frente del Batallon 601 y desde 1978 a 1983, como jefe de la SIDE.

La semana pasada la justicia ya había allanado su domicilio, donde se encontró documentación relativa a sucesos de la época, como partes de inteligencia, en medio de un total desorden en que se encontraba el lugar, precisaron fuentes del caso.

Martinez fue denunciado expresamente por la familia de Alberte, edecán de Perón y luego su delegado en la década del `60, por el crimen cometido en la madrugada del golpe por un grupo del ejército con ropa de fajina que lo arrojó desde su departamento en un sexto piso del barrio de la Recoleta.

También, se le atribuye el secuestro y desaparición del intendente de Marcos Paz en 1976, Oscar Felipe Sánchez, y otras seis personas, así como el secuestro de un grupo de profesionales y empleados pertenecientes a la Comisión Nacional de Energía Atómica.

La investigación de estos delitos integran la megacausa del Primer Cuerpo del Ejército, en la que Rafecas imputó a Martínez su participación en el “plan sistemático de represión implementado luego del procesamiento de la información obtenida en los interrogatorios mediante la tortura a detenidos, la infiltración, el análisis de la documentación y demás material capturado en los procedimientos de detención ilegal”.

Con dicho material, y bajo el mando de Martinez, se realizaba la llamada “apreciación de inteligencia” y determinación de “blancos”, que guiarían las acciones a seguir del plan represivo.

La imputación al militar se extendió a los padecimientos de más de un millar de víctimas privadas ilegalmente de la libertad, la aplicación de torturas en centro clandestinos de detención, su desaparición y homicidio.

Se trata de víctimas que estuvieron en los centros de detención “Atlético”, “Banco”, “Vesubio”, “Superintendencia de Seguridad Federal”, “Azopardo”, “Cuatrerismo-Brigada Güemes”, “Comisaría de Monte Grande”, “Automotores Orletti”, “Hospital Posadas”, “Sheraton-Comisaría de Villa Insuperable”, “Comisaría Primera de Junín”, “Cárcel en construcción de Junín”, Destacamento de Morse”, entre otros.