Testigos aludieron responsabilidad a Lanusse en la Masacre de Trelew

26/06/2012
Juicios que cambiarán el país - Juicios que Cambiarán el País
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Los periodistas Castro y Busi relataron la negociación por la que se entregaron 19 evadidos del penal de Rawson en el aeropuerto de Trelew. Los testimonios ratifican que el arreglo incluía el retorno a la cárcel

Tres testigos declararon hoy en el juicio por la Masacre de Trelew que, en la semana del 15 al 22 de agosto de 1972, todas las decisiones que derivaron en el fusilamiento de 19 prisioneros políticos fueron atribuidas por los represores a órdenes del entonces dictador Alejandro Lanusse.

Los periodistas Gabriel Castro y Eduardo Ambrosio Busi relataron la negociación, que presenciaron, por la que se entregaron 19 evadidos del penal de Rawson en el aeropuerto de Trelew y que incluía su devolución a esa cárcel, promesa incumplida por los militares.

"Ya en el micro, el capitán Rubén Paccagnini le dijo al juez Alejandro Godoy que iban a llevarlos a la base Almirante Zar y no a la cárcel, por orden de Lanusse", dijo Castro al tribunal, según relató a Télam el abogado Germán Kexel, querellante en la causa.

Actual director de la radio LU17 de Madryn, Castro comentó que fue de los primeros en llegar al aeropuerto tras la fuga de 25 presos, seis de los cuales completaron la evasión en un vuelo rumbo a Chile.

En nombre de los restantes 19, Mariano Pujadas negoció los términos de la rendición con el capitán Luis Sosa, en presencia del juez federal Godoy y periodistas, entre otros testigos.

"Los testimonios de Castro y Busi ratifican que el arreglo incluía el retorno a la cárcel, ya que, como lo expresó Pujadas en la conferencia de prensa, los presos rechazaban un traslado a la base Zar para proteger su integridad física", resumió Kexel, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

En cuanto a Maza, que era secretario del juzgado a cargo de Godoy, se trasladó al penal de Rawson para esperar la llegada de los presos recapturados, pero allí, según declaró en la audiencia judicial, le dijeron que habían sido llevados a la base Almirante Zar "por orden de Lanusse".

Los prisioneros permanecieron incomunicados en esa base de la Armada hasta el 22 de agosto en la madrugada, cuando fueron fusilados con la inconcebible excusa de un "nuevo intento de fuga".

De los 19, con graves heridas, sobrevivieron al fusilamiento María Antonia Berger, Alberto Miguel Camps y René Haidar, los tres secuestrados y asesinados durante la última dictadura (1976-83).

En el juicio oral y público que se desarrolla en Rawson, Castro contó además que aquel 22 de agosto intentó ayudar a que una mujer oriunda de Córdoba pudiera ver a su esposo, alojado en el penal.

Con ese fin, fue a ver al entonces mayor Eugenio Borzone, edecán del general Eduardo Betti, a su vez jefe militar de la "zona de emergencia" declarada por Lanusse tras la fuga del 15 de agosto.

"No te puedo ayudar. ¿Sabés qué es esto? Sangre", le dijo Borzone y le explicó que esa mañana había entrado a los calabozos de la base Zar, donde vio los cadáveres de numerosos presos y oyó quejidos de los heridos, que ordenó internar en la enfermería.

Por su parte, Maza recordó las versiones oficiales divulgadas tras la masacre, en buena parte "contradictorias entre sí", y el "sentimiento generalizado" en la zona sobre la imposibilidad de un segundo intento de fuga, esgrimido para justificar la masacre.

Sobre la tensión vivida en los días previos al 22 de agosto, Castro relató que fue tiroteado cerca de la cárcel de Rawson junto a periodistas de Buenos Aires, entre los cuales Horacio Finoli, de la agencia Associated Press, quien resultó herido.

Al poner en conocimiento de estos hechos al general Betti, según Castro, éste les conestó: "Bueno, qué quieren. Si en Vietnam mueren periodistas, también pueden morir acá".

La emoción desbordó al director de LU17 cuando habló de la filmación de la conferencia de prensa de Mariano Pujadas en el aeropuerto de Trelew, ya que varios de sus familiares fueron secuestrados el 14 de agosto de 1975 en Córdoba, fusilados y, sus cuerpos, volados con explosivos.

Después del golpe del 24 de marzo de 1976, un conocido le avisó a Castro que "tuviera cuidado" porque la dictadura tenía el objetivo de apropiarse de la filmación de la conferencia de prensa en la que hablaron Pujadas y también Pedro Bonet.

Numerosos testimonios incorporados a la causa indican que, como la propia fuga del penal de Rawson, considerado de "máxima seguridad", las imágenes de esa rueda de prensa en el aeropuerto de Trelew eran una afrenta que la dictadura pretendió vengar con los fusilamientos del 22 de agosto.