Estados Genocidas
El fiscal del tribunal Penal Internacional de Naciones Unidas para la ex Yugoslavia, Mark Harmon, señaló ayer los escollos que puede padecer una pesquisa cuando los gobiernos son "cómplices en los crímenes de lesa humanidad".
Al hablar en el seminario "Los crímenes contra la humanidad y su juzgamiento", que se desarrolla en el Ministerio de Justicia, Harmon hizo un minucioso relato de las dificultades por las que atravesó la comunidad internacional durante la conformación y puesta en marcha del Tribunal internacional para la ex Yugoslavia.
"No había guías de procedimientos, no teníamos salas, jueces, computadoras, pruebas y tampoco una fuerza policial para poder hacer cumplir citaciones o arrestos", reseñó Harmon sobre los primeros pasos dados por quienes constituyeron el Tribunal.
Consideró "clave" el "apoyo" que recibió de otros países para que el Tribunal pudiera avanzar en la investigación de crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto armado que se desarrolló en Croacia entre 1991 y 1995.
Como ejemplo, el fiscal internacional mencionó fotografías y filmaciones provistas por Estados Unidos, que posibilitaron que el tribunal hallara los puntos geográficos donde se habían cometido masacres y los cuerpos de las víctimas.
Según Amnistía Internacional, en el 2005 todavía "muchos de los autores de las violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto seguían eludiendo la acción de la justicia".
"Pese al respeto del gobierno croata hacia el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, las autoridades de ese país no facilitaron pruebas en contra de ciudadanos croatas", contó.
Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 200 mil refugiados serbios seguían desplazados en países vecinos y hacia finales del 2004 todavía no habían podido regresar a Croacia.