Italia, Alemania, Francia y España buscan soluciones a la crisis

21/06/2012
Internacionales - Eurozona / Crisis Financiera
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Mañana analizarán en Roma la situación critica que afecta a todo el continente. Merkel se resiste a la emisión de los llamados eurobonos o una unión bancaria mediante la cual se aceptarían una supervisión centraliz

La crisis económica que afecta a toda Europa será analizada mañana en Roma con la presencia del anfitrión, el primer ministro italiano Mario Monti, la canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés Francois Hollande y el presidente del gobierno español Mariano Rajoy.

Merkel se resistió a los llamados de sus colegas de los países más comprometidos con la crisis, para emitir la emisión de deuda soberana conjunta, los llamados eurobonos o una unión bancaria mediante la cual los integrantes asegurarían los créditos de los otros y aceptarían una supervisión centralizada.

La canciller alemana, citada por DPA, insistió en que las reformas estructurales presentadas y la reducción del déficit, es decir el ajuste, son la mejor solución para sanear las economías con problemas.

El argumento que esgrime la titular del gobierno germano es la transformación que sufrió la propia Alemania, que pasó de ser en la última década, la enferma de Europa a transformarse en la poderosa del continente.

Su gobierno presentó eurobonos y otras formas de compartir el riesgo de la eurozona como una opción a largo plazo sólo posible si está acompañada por una profunda reforma de las instituciones comunitarias que apuntalen una unión política.

Desde el punto de vista de Merkel, las autoridades de la Unión Europea (UE) deberían recibir un mandato democrático y el poder de supervisar o regular también políticas nacionales para evitar medidas imprudentes como las que llevaron a Grecia y a otros Estados a los problemas que ahora viven.

Mientras tanto, el nuevo presidente francés asumió una postura de enfrentamiento con Merkel defendiendo los eurobonos y otras ideas que Berlín rechaza, como presionar al Banco Central Europeo (BCE) para que haga más para promover el crecimiento, posiblemente cambiando su mandato legal y expandiendo los fondos de rescate de la eurozona permitiéndoles asumir préstamos del BCE.

Pero en una concesión a Alemania, Hollande acepta que una mayor solidaridad entre los miembros de la eurozona requiere primero una integración política y económica más estrecha.

En su propuesta de un Pacto de Crecimiento de 120.000 millones de euros, Hollande llamó a crear un cronograma a diez años para conseguir ese objetivo.

Los socialistas franceses son menos reticentes a una Europa federal que los gaullistas del ex presidente Nicolas Sarkozy, pero dado el auge de los partidos anti europeos en Francia, como el Frente Nacional de Marine Le Pan, el mandatario debe actuar con cautela.

París se verá las caras con Berlín en la cumbre de la UE del 28 y 29 de junio en cuestiones como el impuesto a las transacciones financieras y apoyará el aumento del capital del Banco Europeo de Inversiones y la creación de bonos europeos para financiar el gasto en infraestructuras.

Por su parte el premier italiano ya manifestó su simpatía por la insistencia de Merkel en la necesidad de que las economías débiles se reformen a sí mismas, en lugar de contar con la ayuda de socios más fuertes, pero también se mostró entusiasmado con la agenda pro-crecimiento de Hollande.

Esta semana, el gobierno de Monti sugirió utilizar el fondo de rescate de la eurozona para reducir los costos de financiación de los miembros vulnerables del euro mediante la compra de sus bonos de deuda cuando el interés de los mismos alcance niveles peligrosamente altos, una idea que podría beneficiar a Italia y a España.

Italia propuso la llamada "regla de oro" que dará a los países con problemas márgenes para invertir en infraestructura y otros sectores que generen crecimiento y además excluyendo ese gasto de los cálculos del déficit.

Ex comisario de la UE de regulación y competitividad de los mercados, Monti también sugirió que Bruselas obtenga más poderes para abrir mercados nacionales, una solicitud pensada con miras a los sectores de la energía y el transporte, fuertemente regulados en Alemania.

En tanto, enfrentado a unos costos de financiación récord, el gobierno español aumentó la presión sobre el Banco Central Europeo (BCE) para que reinstaure el programa de compra de deuda, que el año pasado fue un instrumento clave para reducir los intereses del bono español.

Madrid pidió también eurobonos y garantías colectivas sobre depósitos bancarios como parte de una unión bancaria europea, justo cuando su gobierno está solicitando un préstamo de hasta 100.000 millones de euros para respaldar sus créditos.

Hasta la fecha, España no tuvo éxito en demandar que los créditos sean otorgados directamente a los bancos para evitar el aumento de la deuda pública. La demanda podría ser renegociada, según insinuó esta semana la Comisión Europea.

Rajoy insistió en que su demanda de "más Europa" en todas estas cuestiones beneficiaría al bloque entero y no sólo a España.