Assange se refugia en la embajada ecuatoriana y pide asilo a Quito
El fundador de Wikileaks, Julian Assange, se refugió en la embajada de Ecuador en Londres y solicitó asilo para evitar su extradición del Reino Unido, informó hoy el canciller ecuatoriano y confirmaron fuentes diplomáticas en la capital británica.
La noticia constituyó una dramática vuelta de tuerca en el mundialmente famoso caso de Wikileaks y en la larga batalla legal del ex hacker por impedir una extradición a Suecia por presuntos delitos sexuales que según afirma es una represalia política por las revelaciones de información secreta por parte de su portal.
En Quito, el canciller Ricardo Patiño dijo que el gobierno del presidente Rafael Correa "se encuentran evaluando el pedido".
En Londres, fuentes diplomáticas consultadas por Télam confirmaron la presencia de Assange en la embajada ecuatoriana y su solicitud de asilo, pero remitieron a la declaración oficial del canciller del país sudamericano.
“Cualquier decisión que se adopte tendrá en cuenta el respeto a las normas y principios de derecho internacional, así como la tradicional política del Ecuador de precautelar los derechos humanos”, dijo Patiño en conferencia de prensa.
El ministro agregó que Assange, quien es australiano, escribió una carta al presidente Correa donde sostuvo que es “perseguido políticamente”.
El periodista, de 40 años, agregó en la misiva que “hay un abandono de las autoridades de mi país, Australia” que lo colocan "en un estado de indefensión al ser solicitado para ser interrogado por Suecia" en relación con acusaciones de dos mujeres que alegan haber sufrido abusos sexuales de Assange.
En la parte más jugosa de la carta, expresa que, en Suecia, los "más altos funcionarios me han atacado abiertamente, e investigado por delitos políticos en los Estados Unidos, un país donde la pena de muerte por dichas ofensas aún está vigente”.
Las fuentes consultadas por Télam dijeron que el periodista se acercó a la embajada, ubicada en Knightsbridge, una zona donde están las sedes diplomáticas y residencias oficiales de varios países, entre ellos la Argentina, y solicitó el asilo bajo la Declaración de los Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Es que hace menos de un mes la Corte Suprema británica se negó a reabrir su caso y habilitó su extradición al país escandinavo, donde tiene dos órdenes de captura basados en presuntos delitos de violación a una mujer y de acoso sexual a otra.
Assange cobró fama mundial en 2010 al difundir desde WikiLeaks miles de documentos militares confidenciales estadounidenses sobre las guerras en Afganistán e Irak, incluyendo un video que mostraba a soldados estadounidenses matando a periodistas y civiles a los que al parecer confundieron con rebeldes.
Al final del mismo año, publicó un cuarto de millón de cables diplomáticos estadounidenses, lo cual indignó a Washington y desestabilizó la diplomacia noerteamericana en todo el mundo.
Los partidarios del fundador de Wikileaks temen que de ser extraditado pueda de allí ser enviado a Estados Unidos por la filtración de documentos clasificados del país.
El propio Pentágono denunció a Assange por la publicación de información sobre las guerras de Irak y Afganistán.
Tras el revés judicial que recibió en el Reino Unido, donde está detenido desde diciembre de 2010, se esperaba que Assange lleve de inmediato su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la ciudad francesa de Estraburgo, la máxima autoridad judicial que tiene el continente para la garantía de libertades fundamentales.
Aunque tiene hasta el 28 de este mes para tomar esa decisión, el periodista australiano realizó una maniobra inesperada al salir de la residencia donde estaba detenido con libertad provisional para solicitar asilo en la embajada de Ecuador.
El vicecanciller del país sudamericano ya había invitado a Assange en noviembre de 2010, unos días antes de su arresto, a que viaje para explicar su situación personal, pero, sobre todo, para que dé cuenta de las actividades de Estados Unidos en el territorio.
Sin embargo, al día siguiente, Correa dijo que ni él ni Patiño habían aprobado el ofrecimiento y que primero debía ser estudiado.
Australia dijo que cooperó con Estados Unidos en sus investigaciones sobre las actividades de Wikileaks, pero que concluyó que Assange no violó ninguna ley australiana.
No obstante, la primera ministra australiana, Julie Gillard, dijo el mes pasado que su país no podía proteger al ciberactivista de los sistemas judiciales de otras naciones.
Su canciller, Bob Carr, dijo que Washington no informó nada a Australia que indique que planea alguna acción legal contra Assange.
En octubre pasado, el propio australiano anunció que Wikileaks dejaba de publicar secretos oficiales por falta de financiación.