Bonelli aseguró que la convivencia entre los ruralistas y los militares
El Delegado de la Subsecretaría de Derechos Humanos en Concordia, Rubén Bonelli, consideró hoy que los testimonios brindados ayer por dos empresarios ruralistas que reconocieron su vinculación con el general Naldo Dasso, imputado por delitos de lesa humanidad, "es una clara comprobación de la connivencia entre los sectores económicos más poderosos de la ciudad y el poder militar".
En sus declaraciones, ante el tribunal oral federal que investiga la comisión de esos delitos en Concordia, Concepción del Uruguay y Gualeguaychu, los ruralistas dijeron desconocer la existencia de desapariciones forzadas, torturas y otras atrocidades cometidas contra dirigentes políticos y sociales durante la dictadura militar.
"Esta es una clara comprobación de la connivencia entre los sectores económicos más poderosos de la ciudad y el poder militar y de cómo se beneficiaron y apoyaron mutuamente", dijo Bonelli en referencia a los testimonios brindados en la "megacausa Harguindeguy" por el ex presidente de la Sociedad Rural de Concordia, Eduardo Caminal, y por el ruralista y empresario del sector inmobiliario, Roberto Ildarraz.
"Justamente a esto nos referimos con dictadura cívico-militar y, a confesión de parte relevo de pruebas, como dice el refrán popular. Ellos mismos lo reconocen y confirman", sostuvo Bonelli.
Bonelli insistió en que "es de un tenor escalofriante lo que testimoniaron los ruralistas", al recordar que ayer Caminal calificó a Dasso, ex jefe del Regimiento de Tanques de Concordia, como "un hombre moderado" dispuesto a "andar buscando soluciones".
El ruralista confirmó que en 1984 firmó una nota, junto a otras fuerzas vivas de la ciudad, apoyando el ascenso al grado de general de brigada de Dasso porque "las denuncias en sí no podían impedir la designación, porque no había pruebas ni tenían causa judicial y no había nada en esas denuncias que pudiese ser demostrado".
Para el delegado de la Subsecretaría de Derechos Humanos, "es aún más escalofriante la confesión que hizo Ildarraz".
"El ruralista inmobiliario se reconoció como un colaborador civil de la dictadura, dijo tener una relación amistosa y social con el imputado, reafirmó la teoría de los dos demonios e instó a poner un manto de olvido para pacificar el país porque, la gente más jóven ni sabe lo que pasó”, reseñó Bonelli.
El funcionario criticó duramente al empresario que ayer consideró "errores" de las fuerzas de seguridad, las detenciones ilegales, las muertes, las desaparaciones y el robo de bebés.
"Caminal e Ildarraz son representantes de lo peor de la oligarquía de nuestra ciudad, los mismos que por décadas se han beneficiado con el trabajo y el esfuerzo de los demás y han vivido acumulando riquezas a costa del empobrecimiento del Pueblo", agregó.
El funcionario sostuvo que "no es casualidad que sean también los mismos que siguen estando en algunas posiciones de poder y que ahora se niegan a pagar el impuesto inmobiliario rural".
"Son los vivos que antes y ahora siguen usando la fuerza bruta para defender sus intereses", expresó Bonelli.
"Antes usaban la fuerza militar para hacer desaparecer a los compañeros, ahora realizan lockout extorsivos y hacen estallar bombas molotov en la casa de gobierno, sólo para seguir acumulando más riquezas en sus bolsillos", completó el funcionario.