Testigo detalla el rol de la policía provincial en la represión en Neuquén

07/06/2012
Juicios que cambiarán el país - Juicios que Cambiarán el País
alternative
Nelly Curiman contó que fue detenida dos veces y la segunda vez estaba embarazada. Dio a luz en cautiverio y fue liberada ocho meses después, pero logro mantener a su hija con ella durante su detención

Una testigo destacó hoy en el juicio a 23 represores acusados de delitos de lesa humanidad, el rol que ya en 1975, antes del golpe militar, cumplía la policía provincial en la represión a militantes sociales y políticos.

Nelly Curiman relató que en agosto de 1975 hubo "una redada" en el barrio Sapere de Neuquén por parte de la policía provincial.

"Ese día se llevaron a 11 vecinos. Poco después nos liberaron a 10 y quedó detenido Orlando Cancio que todavía continúa desaparecido", recordó.

Durante los allanamientos realizados en esa oportunidad destruyeron 400 libros que Curiman tenía en su precaria casilla donde vivía porque estaba organizando la apertura de una biblioteca popular en el barrio.

A fines de agosto de ese mismo año, Curiman fue detenida nuevamente embarazada de 8 meses en un operativo que fue encabezado por el Comisario Alejandro Rojas.

"Yo estaba embarazada de 8 meses y me detuvo el Comisario Rojas. Estuve dos días en la comisaría primera (hoy segunda) de Neuquén en un sector para contravenciones, sentada en una silla hasta que me trasladaron a la alcaidía de Neuquén", indicó.

Identificó claramente a Rojas porque aseguró que "se lo conocía en la jerga de la militancia como el terror de los militantes. Era de inteligencia y se sabía la función que realizaba en esos años".

Durante su cautiverio, nació su hija para lo cual fue trasladada al Hospital Provincial de Neuquén.

Indicó que "a los pocos días del golpe militar de 1976, Farías Barrera (Luis Alberto), imputado en la causa, fue a la alcaidía a visitar el pabellón de las presas políticas".

"Estaba en la celda con mi hija y cuando la vio la tomó en brazos y mirándome me preguntó "adónde esta el fugado del padre...".

En mayo de 1976 recuperó la libertad después de 8 meses de detención en los que pudo mantener a su pequeña hija con ella en la celda.

Recordó que el ex jefe de la Policía, Osvaldo Laurella Crippa, también imputado en esta causa, les dijo al momento de quedar libres que "habían cometido un error", que "eran unas perejiles".

En la audiencia de hoy declararon Teresa y Elsa Aigo, hermanas de Celestino Aigo quien fue detenido en agosto de 1976 en su casa del barrio Villa Florencia de Neuquén.

"Era un militante barrial que luchaba por la gente que menos tenía", afirmó su hermana Teresa.

Celestino Aigo era oriundo de la localidad neuquina de Alumine, perteneciente a una familia de la comunidad Mapuche de esa zona de la provincia.

Cuando fue detenido tenía 22 años de edad y continúa hoy en condición de desaparecido.