Cameron y Merkel mostraron diferencias en sobre la unión bancaria y fiscal
El primer ministro británico, David Cameron, y la canciller alemana, Angela Merkel, coincidieron hoy en la necesidad de acciones conjuntas para salir de la crisis europea, pero no pudieron disimular las diferencias sobre los pasos a seguir.
El punto de disidencia es la creación de la unión bancaria y fiscal que la canciller alemana apoya para supervisar y garantizar la estabilidad de las entidades financieras, pero que Cameron rechaza por no querer crear impuestos financieros contra la City londinense.
Ambos mandatarios se reunieron en Berlín para acercar posiciones de cara a lo que será la reunión que tendrá la Unión Europea (UE) a fines de este mes.
“Hay elementos de la unión bancaria que los países de la eurozona tienen que considerar. Pero el Reino Unido no va a formar parte. No puedo pedirle a los británicos que con sus impuestos respalden los depósitos griegos o españoles, no es nuestra moneda”, señaló Cameron.
En una conferencia de prensa conjunta, Merkel le restó importancia a la posición de la isla y dijo que “siempre hubo distintos niveles de integración en Europa. Podemos convivir sin problemas”.
Horas antes del encuentro, el ministro de Economía del Reino Unido, George Osborne, adelantó que si la UE busca avanzar con una unión bancaria o fiscal, someterán la decisión a un referendo entre el pueblo británico.
“Una reforma en las relaciones con Europa implicaría una transferencia de soberanía o poder del Reino Unido a Bruselas”, sostuvo el funcionario y agregó que eso requeriría un referendo.
Osborne ratificó que su país se opone a la creación de una autoridad bancaria de la UE mientras no haya “garantías” que protejan al sistema financiero británico.
"Debemos tener garantías para uno de los centros financieros más importantes de Europa y uno de los sectores privados que más empleos genera en el Reino Unido", declaró en una entrevista a la BBC.
En diciembre pasado, Cameron vetó la generación de un pacto fiscal, entre otras cuestiones por su oposición a que se regulen los servicios financieros, tema del que la City londinense no quiere ni empezar a discutir.
Osborne advirtió que el Reino Unido está enfrentando “uno de los tiempos económicos más desafiantes de su historia moderna”, pero explicó que “se está trabajando duro por una solución”.
También se mostró “optimista” de que haya una solución para la crisis bancaria española, pero aclaró que eso no acabará con la inestabilidad del euro.