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El gobierno cubano denunció ayer una nueva actitud hostil de Estados Unidos y lo responsabilizó por las deficiencias y el acceso restringido en el servicio de internet brindado por empresas de ese país.
El director de Estrategia de la Oficina para la Informatización, Francisco Hartmamm, sostuvo ayer que "la famosa libertad en la web y que todo está abierto es por lo menos un chiste cuando se trata de Cuba".
Agregó que los usuarios "no tienen derecho a acceder a los servicios que ofrecen gran número de páginas cuando el enlace se establece desde una dirección de internet otorgada al dominio cubano punto cu".
"Sólo se tiene noción de la afectación cuando se accede desde la nación caribeña, o desde Libia, Irán, Corea del Norte y Sudán", aclaró el funcionario, en declaraciones difundidas por la agencia de noticias Prensa Latina.
Según un informe que circula en medios electrónicos sobre los daños del bloqueo de Estados Unidos a Cuba, este país no puede conectarse a la red a la velocidad que desea, pues sólo puede hacerlo a través de una conexión satelital cara y lenta.
El problema podría resolverse si Cuba se conectara a los cables de fibra óptica submarinos que pasan a unos 50 kilómetros de su territorio, pero las autoridades estadounidenses no lo permiten, añadió el informe.
En mayo pasado, la empresa estadounidense Microsoft informó el bloqueo del servicio de Windows Live a Cuba, con el argumento de que es un país embargado por Estados Unidos.
Otros tres sitios fueron bloqueados, como el de Cisco Systems, especializado en tecnologías para conexión, ruteadores para servidores de acceso a internet y equipamiento en el campo de video digital.
El gobierno del presidente Raúl Castro aprobó recientemente instalaciones de nuevas salas de internet en todo el país, sin dejar de dar prioridad al uso "social y colectivo" de ese servicio, reseñó la agencia de noticias ANSA.
A pesar de resistir más de 50 años de bloqueo, de no rendirse ante ello, sino todo lo contrario, subsistir y seguir luchando, defendiendo una ideología en la que prima la igualdad social, los cubanos tienen que seguir soportando el “apriete” de un sistema que fracasa para muchos y triunfa para pocos.