Candidato de la Hermandad Musulmana se abre a otros partidos

29/05/2012
Internacionales - Elecciones en Egipto
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Mohamed Mursi mandó un mensaje a otras fuerzas políticas para sumar votos y enfrentar al ex primer ministro de Mubarak en el balotaje del mes que viene. Prometió formar un gobierno de coalición

El candidato de los Hermanos Musulmanes de Egipto, Mohamed Mursi, mandó hoy un mensaje a otras fuerzas políticas para sumar votos y hacer frente al ex primer ministro del derrocado Hosni Mubarak en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales egipcias del mes que viene.

Luego de ser confirmado como el más votado en la primera vuelta de este mes, Mursi prometió renunciar a su cargo al frente de su Partido Libertad y Justicia (FJP) si es electo presidente y prometió formar un gobierno de coalición que no tendrá que estar liderado necesariamente por alguien de su partido.

En este sentido, en su primer contacto con la prensa desde la difusión de los resultados oficiales de las elecciones del 23 y 24 de mayo, Mursi adelantó que se rodeará de un vicepresidente y de asesores ajenos al FJP, el partido de los Hermanos Musulmanes, con la intención de fomentar la "inclusión".

El candidato, que enfrentará en la segunda vuelta a Ahmed Shafiq, salió al cruce de acusaciones de su rival y de temores de muchos egipcios no musulmanes de que una victoria de los Hermanos Musulmanes podría poner demasiado énfasis en la religión a nivel institucional y restringir derechos de minorías.

"Nuestros hermanos cristianos son socios en la nación. Ellos tendrán todos los derechos iguales a los que disfrutan los musulmanes", dijo Mursi, citado por el diario estatal egipcio Al Ahram.

"Estarán representados como asesores de la institución presidencial y quizá con un vicepresidente, de ser posible", agregó.

Mursi destacó que entiende la presidencia como una "institución" y no como un "individuo", un día después de que el partido salafista, Al Nour, el segundo con más representación en el Parlamento tras el FJP, pidió al dirigente islamista que aclare cuál sería su posición con otros bloques políticos.

Sobre la posibilidad de imponer prácticas islámicas como convertir el uso del velo para mujeres en obligatorio, Mursi suavizó sus anteriores mensajes en favor de la imposición de la sharia (ley islámica) y advirtió que nadie debe "forzar" a otra persona a llevar una determinada ropa.

"Quien quiera llevar velo es libre de hacerlo, o de vestir como quiera según su postura", agregó el candidato islamista, en otro pasaje de la conferencia de prensa.

Sin embargo, señaló que cualquier conducta, "no sólo en lo referente a ropa", debe cumplir la ley y no perjudicar a la sociedad.

Mursi recibió en la primera vuelta más de 5,76 millones de votos (24,77%), mientras que Shafiq obtuvo 5,5 millones (23,66%), lo que los convierte en las únicas opciones para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, a realizarse los días 16 y 17 de  junio.

El tercer candidato más votado fue Hamdeen Sabahy (laico y de izquierda), con un 20,7% de los sufragios, seguido del islamista Abdel Monem Abol Fotouh, con casi un 20% y Amr Musa (ex secretario general de la Liga Arabe), con un 11%.

Musa, por su parte, llamó a la calma después de que ayer un grupo de personas asaltase e incendiase la oficina de campaña de Shafiq, según informó el periódico Al Masry al Youm.

El antiguo responsable de la Liga Arabe pidió a través de Twitter que cualquier protesta se desarrolle de forma pacífica.

Las elecciones son las primeras presidenciales desde el derrocamiento de Mubarak por una revuelta popular en febrero de 2011, en plena primavera árabe.

La Junta Militar que asumió tras la caída de Mubarak y que preside el período de transición prometió entregar el poder al ganador de los comicios a fines de junio.

El futuro presidente deberá hacerse cargo de un país convulsionado desde la salida de Mubarak, con crecientes tensiones políticas, inseguridad y serios problemas económicos.