Funcionario denunció la destrucción de documentos vinculados con la represión

24/05/2012
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Se trata del delegado en Concordia de la Subsecretaría de DDHH de Entre Ríos. Aseguró que durante el gobierno de Busti se destruyó documentación en la que figuraba el accionar de las fuerzas de seguridad

El delegado en Concordia de la Subsecretaría de Derechos Humanos de Entre Ríos, Rubén Bonelli, denunció hoy que en 2004, durante el gobierno de Jorge Busti (Peronismo Federal) se destruyó "valiosa" documentación policial de los años 1974 al `76, en los que figuraba el accionar de esa fuerza de seguridad y su participación en posibles hechos represivos.

El funcionario brindó los datos en su declaración ante el tribunal oral federal de Paraná, que investiga delitos de lesa humanidad en las ciudades de Concordia, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú durante la dictadura militar.

Bonelli, quien estuvo detenido ilegalmente en Concordia, detalló que en 2004 se quemaron y destruyeron boletines, informes médicos, registros, libros de guardia y de ingreso, y radiogramas policiales de los años `74 al `76, a los que consideró "de suma importancia".

El funcionario pidió a los represores que “tengan la hombría de decir qué hicieron con los desaparecidos”, y afirmó que el ex jefe del regimiento de ejército de Concordia, Naldo Dasso, uno de los imputados en la megacausa, "sabe muy bien dónde están enterrados nuestros compañeros”.

“Para mí es un honor estar acá, porque son muchos afectos, mucho compartir con personas que soñaron un mundo mejor", recalcó.

Bonelli insistió en que la policía de Concordia “seguía y marcaba” a los militantes políticos y que, tras el golpe de Estado de 1976, esa fuerza de seguridad “pasó a ser un grupo de tareas táctico, que dependía del ejército".

Bonelli reiteró ante el tribunal que en 2010 presentó ante la justicia federal documentación de la policía entrerriana referida a legajos de detenidos ilegales y varios informes de inteligencia sobre el seguimiento hecho a las familias de militantes políticos y sociales.

El funcionario relató que también encontró, entre la documentación que no fue destruída, el legajo del policía Miguel Castaño, quien se desempeñó como chofer del jefe de la policía de Concordia, Ramón Campbell.

Este hombre fue visto por testigos conduciendo el auto en que fue secuestrado en 1976 el obrero ferroviario Sixto Zalasar, desaparecido desde entonces.

Castaño, que declaró después de Bonelli, negó haber estado en los operativos en que fueron secuestrados Sixto Zalasar, Jorge Papetti y Julio Solaga, quienes permanecen desaparecidos.

Los integrantes del tribunal oral le advirtieron a Castaño sobre la reticencia en sus declaraciones y por la negativa en admitir los dichos brindados en la etapa de instrucción.

“Esta firma no es mía, yo no dije esto”, repetía el ex policía ante cada pregunta, lo que llevó al fiscal José Ignacio Candiotti a solicitar que se investigue a Castaño por el delito de falso testimonio.

Este último pedido determinó que el ex policía admitiera que en los procedimientos y secuestros intervenían también la Gendarmería, Prefectura y el Ejército.

"Se trabajaba de noche con vehículos sin patente, algunos de ellos eran Ford Falcon”, recordó.

El principal imputado de esta megacausa, en la que hay 4 desaparecidos y 30 víctimas, es el ex ministro del Interior, Albano

Harguindeguy, quien sigue el juicio por teleconferencia desde el Consejo de la Magistratura de Buenos Aires.