Palabras que desgarran el alma
Se trata de Silvia Suppo, Vilma Cansián, Susana Molina y María de los Milagros Almirón, quienes declararon a propuesta de la parte querellante y la fiscalía de la denominada Causa Brusa.
Son juzgados el ex juez federal Víctor Brusa, el ex comisario y ex jefe de
Todos los acusados están siendo juzgados por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, vejaciones, apremios ilegales, coacción y tormentos, todos en concurso real.
La primera en prestar declaración testimonial fue Silvia Suppo, quien narró los horrores que sufrió durante su cautiverio, entre ellos una violación y, como producto de ello, un aborto "para remendar el error", frase que atribuyó a Juan Calixto Perizotti.
Suppo fue secuestrada por el Ejército en marzo de 1977, cuando tenía 17 años, junto a su hermano y a su actual esposo, Jorge Destéfani. Unos días antes había sido secuestrado su novio de ese momento, Reinaldo Hatemmer, quien continúa como desaparecido.
La mujer contó que estuvo detenida en la comisaría Cuarta de Santa Fe, en
Suppo fue interrogada encapuchada en la seccional Cuarta, donde el jefe era el acusado Mario Facino, y pasó también por
En
Entre muchos hechos que le ocurrieron a ella y a otras personas, la mujer habló de su hermano Rogelio Suppo, quien tras ser salvajemente torturado logró escapar de un hospital y luego de varios días de estar prófugo abandonó el país hacia Brasil ayudado por Casaretto y el obispo Justo Laguna.
En ese escape fue ayudado también por desconocidos que se solidarizaron con él suministrándole comida, ropa y dinero.
Otro de los testimonios fuertes de la jornada fue el de Vilma Cansián, secuestrada en el centro de Santa Fe en octubre de 1976, cuando también era menor de edad.
Ella fue trasladada primero a 'La casita', donde sufrió torturas con picana eléctrica y violaciones.
"Me llevaron a
Cansián agregó que previamente su situación fue "blanqueada" al ser derivada a
Los testimonios de Molina y Almirón coincidieron con el de sus antecesoras que el modo de operar de los represores santafesinos era idéntico cuando se trataba de mujeres, especialmente menores de edad: tortura, vejaciones y violación.
El caso de Molina es particularmente trágico, ya que tiene seis familiares desaparecidos y su esposo arrastró por mucho tiempo severos problemas de salud debido a las torturas de las que fue objeto.
En cuanto a Almirón, sufrió la represión cuando apenas tenía 14 años y el horror alcanzó también a sus familiares más directos: su hermano Luciano fue detenido por Perizotti mientras la visitaba en