El Mercosur cuestionará las restricciones comerciales que apareja la Economía Verde

18/05/2012
Nacionales - Río+20
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El bloque cuestionó que con la excusa de cuidar el medioambiente, la Unión Europea plantea que los productos que no tengan la tecnología que poseen ellos, no van a entrar a sus mercados

La gestión de residuos urbanos y el saneamiento de las cuencas hídricas contaminadas son preocupaciones ambientales de la Argentina, que se expresarán en la próxima cumbre Río+20, donde junto al Mercosur cuestionará las restricciones comerciales que apareja la Economía Verde, afirmó la subsecretaria Silvia Révora.

La categoría de `Economía Verde` se va a traducir en parámetros ambientales definidos, por ejemplo, por la Unión Europea, en cuanto a cómo debe producirse un bien, y el país que no cumple con esos parámetros, no puede exportar, dijo a Télam Révora, subsecretaria de Planificación y Política Ambiental.

Entonces, son trabas encubiertas al comercio, que atentan contra la libre circulación de los bienes y los servicios, y utilizan el ambiente porque tiene muy buena prensa, advirtió.

La funcionaria sostuvo que con el paraguas de cuidar el medioambiente, la Unión Europea plantea que todos aquellos productos que no tengan la tecnología que poseen ellos, no van a entrar a sus mercados, y eso nosotros, los países en vías de desarrollo y emergentes, no lo vamos a aceptar.

Tan es así, que en este momento en Naciones Unidas no hay acuerdo respecto a la `Economía Verde` y hay una gran resistencia de la gran mayoría de los países, que se reunirán entre el 20 y el 22 de junio en la ciudad brasileña de Río de Janeiro, informó.

Révora precisó que la preocupación de Argentina en los temas ambientales está focalizada, entre otros asuntos, en el crecimiento urbano y el problema de los residuos.

La secretaría de Ambiente está dando apoyo financiero a muchísimos intendentes para que gestionen integralmente los residuos, separando aquellos que pueden ser materiales aptos para otros bienes, y mandando los demás a rellenos sanitarios.

No podemos decir que Argentina recicla, pero estamos en un camino de aprendizaje, con algunos municipios que empiezan, otros que reciclan y algunos que tienen basurales a cielo abierto que son focos de contaminación crítico para las localidades, balanceó.

La funcionaria mencionó el problema de la Ciudad de Buenos Aires, que genera residuos, no implementa ninguna política de gestión y todo el pasivo ambiental lo recibe la Provincia de Buenos Aires.

Otra cuestión de alto interés para Argentina es el saneamiento de las cuencas que, con 200 años sin políticas ambientales, reflejan la contaminación.

Hay una inversión significativa para la cuenca Matanza-Riachuelo, pero revertir ese proceso va a llevar muchos años, porque son cinco millones de habitantes y la primera zona industrial del país, con algunas industrias muy vetustas en las que hay que hacer inversión para que traten sus efluentes.

Révora contabilizó además la cuenca Salí-Dulce, donde la linaza de los ingenios contamina y llega a Río Hondo, generando un conflicto con dos provincias.

El salto cualitativo en política ambiental nacional se da respecto a los bosques nativos, para cuya preservación la Presidencia de la Nación asigna presupuesto, reivindicó.

Révora afirmó que Argentina quiere el éxito de la reunión ambiental Río+20 y el de la Cumbre de los Pueblos, que sesionará entre el 13 y 23 de junio en forma paralela en Flamengo, zona sur de la ciudad carioca, área del Pan de Azúcar.

Brasil quiere el éxito de la Cumbre de los Pueblos y todos lo deseamos como país hermano, así como el de la reunión ambiental Río+20, a 20 años de 1992, para reflexionar en lo que hemos avanzado y las grandes falencias que hay respecto a los compromisos asumidos por los países desarrollados en esa oportunidad, dijo.

El gobierno brasileño le está poniendo mucha energía al Foro Social para que surjan nuevas ideas y alternativas a cómo el planeta debe gestionar sus recursos y lograr el combate contra la pobreza, contó.

Río de Janeiro está organizando actividades paralelas con invitados expertos en océanos, biodiversidad, manejo sustentable de los bosques, para que se discutan temas de políticas ambientales que son sociales, económicos, culturales, no sólo la naturaleza.

Hay mucha producción de organizaciones ambientales de Argentina, que van a Brasil apoyando la posición del gobierno: la defensa de nuestros recursos naturales y nuestra soberanía, lo que implica que tenemos todo el derecho de definir qué modelo de desarrollo queremos, y no aceptamos que los países centrales nos impongan condiciones, concluyó.