Todavía Cantamos
Mercedes Sosa nació en hogar humilde en la ciudad de San Miguel de Tucumán el 9 de julio de 1935, desde donde creció su gusto por la música y los valores de la cultura popular.
Comenzó su carrera artística utilizando el seudónimo "Gladys Osorio", en octubre de 1950, cuando a los 15 años participó de un concurso radial LW2 Radio Tucumán, del que salió victoriosa y ganó un contrato por dos meses.
Diez años más tarde, en 1960, formó parte clave del movimiento de la nueva canción junto a su primer marido Manuel Oscar Matus.
Sosa grabó su primer disco en 1962, La voz de la zafra, y tres años después salió a la venta Canciones con fundamento, que con el tiempo pasaría a ocupar un lugar destacado dentro del Nuevo Cancionero.
El comienzo de la popularidad llegó en 1965, cuando Jorge Cafrune la invitó a cantar en el escenario del Festival de Cosquín y el público masivo comenzó a descubrir la voz de Mercedes.
También en 1965 intervino en la grabación de "Romance de la muerte de Juan Lavalle", de Ernesto Sábato y Eduardo Falú, cantando "Palomita del valle".
En marzo de 1966 la cantante publicó Yo no canto por cantar y a fines de 1967 salió Para cantarle a mi gente. Ese mismo año llevó su talento a escenarios de Miami, Lisboa, Roma y Varsovia, entre otras ciudades.
A comienzo de los años 1970, publicó dos discos conceptuales en colaboración con el compositor Ariel Ramírez y el letrista Félix Luna: Cantata Sudamericana y Mujeres Argentinas. También grabó un tributo a la cantante chilena Violeta Parra.
Con el advenimiento de la dictadura militar, Mercedes tuvo que exiliarse en 1979 a París, y luego a Madrid. En teoría, Mercedes Sosa podía entrar y salir del país, no tenía causa judicial alguna, pero no podía cantar.
Volvió a la Argentina en 1982, antes de la Guerra de Malvinas. En ese momento realizó más de una docena de presentaciones en el Teatro Ópera de Buenos Aires, que se convirtieron en un icono de la resistencia cultural a la dictadura.
A fines de 1983, publicó Mercedes Sosa, un disco en el que registró varias canciones que serían algunos de sus grandes éxitos, como Un son para Portinari y Maria Maria. También en esa placa dejó registradas sus versiones de Inconciente colectivo, de Charly García, y La maza y Unicornio, de Silvio Rodríguez.
Ayer a la madrugada una de las voces de los que fueron acallados por la tortura, desaparición y muerte honró, como siempre, y hasta último momento lo popular. Un viejo dicho dice que los artistas no mueren sino que en realidad salen de gira, pero cuando la negra partió nos dejó parte de una herencia que solo pocos pueden dejar.
Enfrentando a lo peor y pese al horror y en búsqueda de justicia, dandole gracias a la vida, nos recordó una y otra vez que Todavía Cantamos.