Todavía sigue Hablando
La recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial terminó, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que elevó ayer sus previsiones de crecimiento ante el fuerte tirón de Asia, pero alertó de que la salida de la crisis será lenta.
"La recuperación ha comenzado. Los mercados financieros están curándose", anunció su economista jefe, Olivier Blanchard, en una rueda de prensa en Estambul en la que divulgó el informe "Perspectivas Económicas Mundiales".
Según sus nuevos cálculos, el mundo se contraerá en 2009 tres décimas menos que lo previsto en julio, hasta el 1,1 por ciento, un resultado que refleja el difícil principio de año.
Para 2010, el FMI vaticina un crecimiento del 3,1 por ciento, seis décimas más que su anterior cálculo.
El problema es que la recuperación actual se basa en dos factores efímeros: el fuerte gasto público y el aumento de los inventarios.
Para que la recuperación no se atranque y se repita la experiencia de 1937 en Estados Unidos, cuando se ahogó el repunte tras el desplome de 1929, la economía mundial requiere dos ajustes, a juicio del FMI.
Primero, el consumo privado y la inversión tienen que fortalecerse, pero en los países desarrollados esta perspectiva es dudosa, dada la escasez de crédito, la alta capacidad ociosa de las fábricas y el bajo gasto previsto en construcción, opinó el FMI.
El segundo ajuste necesario es que Estados Unidos debe exportar más, en lugar de ser el gran importador del mundo, y Asia y en particular China deben aumentar su consumo y reducir su dependencia de las ventas de productos a los países ricos.
Ese reequilibrio de la economía mundial es precisamente el futuro que imaginaron los líderes del G-20 en su cumbre de Pittsburgh (EEUU) la semana pasada.
No obstante, el FMI augura como el escenario más probable un ajuste sólo parcial que llevará a una recuperación lenta, especialmente en los países avanzados.
Si el FMI cree que debe haber un ajuste parcial, el mundo sigue igual que siempre y nada aprendió de esta crisis ya que este organismo internacional que se jactó a lo largo de los años de decir como cuando, donde y que medidas deben tomar los países pobres y emergentes llevándolos a la ruina, todavía sigue hablando.