Carlotto declaró en el juicio por el Circuito Camps

08/05/2012
Juicios que cambiarán el país - Juicios que Cambiarán el País
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Dijo que no fue una desaparecida porque no la encontraron. Relató el secuestro de su marido, de su hija y los encuentros que mantuvo con Bignone. Aseguró que Clara Anahí Mariani está viva

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, sostuvo hoy que ella no fue una desaparecida durante la última dictadura porque no la encontraron en su casa cuando fue allanada tras el secuestro de su esposo Guido Carlotto.

"El 2 de agosto de 1977 el Ejército ocupó la calle y el pasillo (del edificio que habitaba) y estuvieron preguntando por mí, no fui una desaparecida porque no me encontraron ni a mí ni a mis hijos", recordó Estela Barnes de Carlotto al declarar hoy ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata.

Carlotto relató durante 45 minutos el secuestro de su esposo, el 1 de agosto de 1977, liberado 25 días después; y lo que constituyó "mi primera experiencia en la búsqueda de una persona que no se sabe dónde está, con la inocencia de no saber qué es lo que estaba pasando".

Ese día, Guido Carlotto había prestado a su hija Laura una camioneta de su pinturería para que la joven, que militaba en la Juventud Universitaria Peronista, se mudara de la casa que compartía con un matrimonio de compañeros militantes de apellido Médici-Aued.

Según lo pactado con su hija, la camioneta debía ser devuelta a las 17 de ese día, por lo que al pasar ese horario y no recibir el rodado, el hombre comenzó a sospechar que algo habría ocurrido y, tras evaluarlo con su esposa Estela, resolvió ir a la casa de la que debía mudarse su hija.

"Esperé hasta la madrugada y Guido no regresó, por lo que me comuniqué con un hermano y decidimos ir a ese domicilio y lo que vimos era algo escabroso, la casa abierta, toda iluminada y ladrones comunes que aprovechaban y se llevaban cosas", contó Estela ante el tribunal que preside Carlos Rozanski.

Una vecina le contó que por la tarde fuerzas militares habían allanado la casa y mantenido un tiroteo en el que mataron a un joven, Daniel Mariani, y se habían llevado al matrimonio Medici-Aued.; y que por la noche, un hombre mayor se presentó en la casa y había sido detenido y llevado por la fuerza.

"Ese hombre mayor resultó ser Guido, ahí tuve la certeza de que estaba secuestrado pero la inocencia era pensar ´ya lo van a liberar`", apuntó y explicó que mientras buscaba a su esposo resolvió que debía cuidar a sus dos hijos varones Guido y Remo.

La Abuela de Plaza de Mayo contó que "yo pedí licencia y los chicos iban a la escuela industrial Albert Thomas (de La Plata), pasábamos el día en la casa y por la noche íbamos a dormir a la  casa de un familiar", por lo que el 2 de agosto, cuando un grupo de militares allana su departamento, no la encuentra.

Carlotto contó su peregrinaje en busca de su esposo y cómo se contactó con un hombre que conocía a un profesor universitario miembro de la CNU, Patricio Errecalde Pueyrredón, quien podría tener datos de Guido Carlotto.

"Me dijeron que debía entregar 40 millones de pesos antes de las 15 horas del día miércoles, yo junté el dinero, vendí cosas, pedí un préstamos, y pagué", dijo Estela, que también habló con el general Reinaldo Bignone, a cuya hermana conocía por ser ambas docentes.

"Me recibió en su casa de Castelar, muy tranquilo y me dijo: `vio, señora, pagan justos por pecadores` y me aconsejó que no entregara dinero, que había mucha gente inescrupulosa y me dijo que iba a mandar a alguien para que me ayudara".

Ya con esposo Guido liberado, Estela debió nuevamente ir a ver a Bignone, esta vez por la desaparición de su hija Laura.

"Estaba desquiciado, me recibió en el Comando en Jefe del Ejército y me recibió con un revólver arriba del escritorio y me dice: `uno les pide que se entreguen, que hay lugares para reeducarlos´y yo le dije que si mi hija Laura había hecho algo que ellos consideraban delito, que la juzguen que nosotras la íbamos a esperar, que no la maten", recordó.

"Yo pensé que ya la habían matado y le dije que si la habían matado, que me entreguen el cuerpo que no quería volverme loca como ahora, que las Madres buscamos a nuestros hijos en las tumbas NN de los cementerios", precisó.

Acotó que al serle devuelto el cuerpo de Laura, tras ser asesinada poco después de este encuentro, "habrá dicho (Bignone) cuando la maten entreguen el cuerpo a la madre porque ella me lo pidió".

Carlotto explicó que su esposo estuvo 25 días detenido ilegalmente en la dependencia policial de Cuatrerismo ubicada en las calles 55 y 14 de La Plata.

"El 25 de agosto a las 23.30 regresó mi esposo. Regresó un espectro, había perdido 15 kilos y estaba en un estado calamitoso de suciedad, físicamente destruido y marcado por lo que vio (en su cautiverio) y eso lo marcó para que muriera tempranamente", recordó.

Explicó que su esposo "habló 8 horas ininterrumpidas y nosotros creíamos que estaba loco, todo lo que contaba era tan siniestro, como torturar a una mamá amamantando a su hijo, los alaridos, que quién iba a pensar que iba a haber lugares así, pensábamos que estaba loco".

Contó que su esposo le narró sobre la aplicación de torturas y de inyecciones que provocaban "descomposturas, vómitos y que cayeran casi muertos", y las charlas de los secuestradores sobre el destino de los cuerpos.

Finalmente un día, su esposo oye que alguien, que posteriormente identificó como Ramón Camps, toca su frente y le pregunta si es Carlotto y ante la respuesta afirmativa lo trasladan a los calabozos para días después liberarlo.

La Abuela de Plaza de Mayo también se refirió a los bebés apropiados durante la última dictadura, como por ejemplo María Eugenia Gatica Caracoche, y remarcó que durante la dictadura se puso en marcha "un plan sistemático con adultos y con bebés".

Por otra parte, Carlotto manifestó su convicción de que Clara Anahí Mariani "está viva", y rechazó las declaraciones del represor Miguel Etchecolatz que aseguró que la beba murió carbonizada en el ataque a la casa de sus padres.

"¿Qué se puede creer de quien no quiere que se sepa la verdad?", se preguntó Carlotto en alusión a Etchecolatz, que en el marco del juicio que se sigue en su contra en La Plata aseguró que "(Ramón) Camps me dijo que Clara Anahí murió carbonizada".

La beba tenía 3 meses de vida cuando el 24 de noviembre de 1976 un operativo de fuerzas conjuntas atacó la casa en que vivía con sus padres, en las calles 30 entre 55 y 56 de La Plata, y mató a su madre Diana Teruggi, y a cuatro compañeros de militancia.

"La buscamos viva a Clara Anahí porque dentro de los certificados de defunción de las víctimas mayores no aparece la niña y hay un testigo que dice que vio cuando la sacaban con vida", explicó Carlotto en declaraciones a la prensa.

La Abuela de Plaza de Mayo explicó que con esas declaraciones, Etchecolatz "busca desalentarnos, que no busquemos más, pero si ellos son perseverantes en la maldad, nosotros perseveramos en la verdad".

Carlotto recordó además al padre de Clara Anahí Mariani, Daniel Mariani, asesinado el 1 de agosto de 1977, cuando llegaba a una vivienda de donde acababa de mudarse la hija de Estela, Laura Carlotto.

Ante el Tribunal, Carlotto recordó que "a ese joven lo vi en dos oportunidades con Laura, lo conocía por el apodo de Bocha pero para mi era `Kamikaze´ por los ojitos rasgados y por su empuje al decirme que lo que hacían era por justicia social, que miles iban a morir pero que su muerte no iba a ser en vano".

Carlotto apuntó que ese joven "era Daniel Mariani, su mamá es Chicha Mariani".

"Ella (Chicha Mariani) conocía a mi hija por su hijo; y yo conocía a su hijo por mi hija, y después nos conocimos nosotras", recordó.

María Isabel Chorobick de Mariani es una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, y es quien busca desde hace 35 años a su nieta Clara Anahí Mariani.

La defensa de los imputados no efectuó preguntas a Estela de Carlotto, quien se retiró aplaudida por el público que presenció la audiencia.

El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata juzga los secuestros y torturas cometidos en los seis centros clandestinos de detención que integraron el denominado "Circuito Camps", llamado así en alusión al general Ramón Camps, jefe militar de la Policía Bonaerense durante la última dictadura militar.