Boudou rechazó que haya restricciones en las importaciones
El vicepresidente Amado Boudou aseguró que Argentina duplicó su apertura comercial en los últimos años, al tiempo que destacó el fuerte crecimiento que registraron las importaciones a lo largo de 2011, al disertar en el Consejo de las Américas, en Washington.
Así, al referirse a las supuestas restricciones que aplicaría Argentina a las importaciones, Boudou dijo que “cuando uno ve el nivel de apertura, que lo podríamos medir como importaciones más exportaciones sobre producto bruto, la Argentina tiene un índice de 33,7, y si lo comparamos con un país muy exitoso con el cual tenemos una alianza estratégica y estamos muy orgullosos de trabajar en conjunto, que es Brasil, el índice vale 19 por ciento, para Estados Unidos es de 24,8 por ciento y para Australia de 24.6 por ciento”.
El vicepresidente calificó de “llamativo” a que en la etapa que más "eran favorecidas y apoyadas las políticas públicas argentinas desde los centros internacionales y financieros, los organismos multilaterales de crédito durante toda la década de los 90, el índice fue de 15.1 por ciento”, muy por debajo del actual 33,7.
En es sentido, y frente a una audiencia compuesta por empresarios y directivos con interés en Argentina que se hizo presente en el Departamento de Estado para la conferencia anual del Consejo de las Américas, Boudou subrayó que “nos pone muy satisfechos decir que Argentina tuvo 30,8 por ciento de crecimiento de sus importaciones entre 2010 y 2011, la tasa de crecimiento más alta de todo el grupo de países del G-20”.
Agregó que en comparación con otros países del hemisferio, “Colombia ha incrementado (sus importaciones) algo más de un 34,6 por ciento, en Chile las importaciones han incrementado un 26 por ciento, Brasil 25,4 por ciento y Estados Unidos, 14,6 por ciento”.
Esto, dijo, “quiere decir que lejos de haber sido un país que frenó las importaciones, Argentina fue uno de los más dinámicos en términos del crecimiento relativo”.
Sentado junto a la presidenta del Consejo, Susan Segal, Boudou calificó también de “llamativo que los 19 países que proponen una medida contra Argentina, en 18 de ellos todos han crecido las importaciones que han remitido a Argentina, salvo el caso de Noruega y en el caso de la Unión Europea en particular, (donde) 25 de los 27 países han incrementado sus exportaciones”.
Antes de finalizar el análisis sobre las supuestas trabas que estaría aplicando el país, el vicepresidente recordó el lema de “un mundo nuevo con nuevas ideas” utilizado por el G-20 el año pasado como eslogan de la cumbre llevada a cabo en Cannes, Francia.
Al respecto dijo que “a nadie de nosotros se le escapa que es un nuevo mundo, lo que no estamos viendo es que aparezcan nuevas ideas”.
Por el contrario, “parece que las recetas son una y otra vez las mismas y cuando aparece un país o un grupo de países intentando nuevas ideas, lejos de fomentarse o darle incentivos se las trata de estigmatizar y demonizar como es el caso de Argentina”.
Por otro lado, al hacer mención a la expropiación del 51 por ciento de la petrolera YPF, Boudou explicó que con Respol “se estaba presentando un cóctel realmente explosivo entre no atender el negocio real de la empresa, un alto nivel de endeudamiento y una política de dividendos muy agresiva, lo cual estaba generando no sólo problemas de sustentabilidad de la compañía en el corto plazo sino también problemas para el conjunto de la economía argentina”.
En términos de números, “Repsol fue una empresa que trabajó en redoblar su apalancamiento durante los últimos cinco años” siendo que “en términos históricos Repsol había tenido apalancamiento de alrededor del 0,5 por ciento y en esta última etapa, en los tres últimos años, superó el 1,5 por ciento”, sostuvo el funcionario.
Esto “estaba mostrando la escasa posibilidad de ser sustentable la empresa en el mediano y largo plazo”, dijo Boudou ante un auditorio entre los que sobresalía la presencia de embajadores, representantes de la Casa Blanca, del Departamento de Estado y de compañías privadas como las petroleras Exxon Mobile y Chevron.
En su exposición, Boudou destacó la decisión del gobierno de “recuperar el control estratégico de YPF mediante un proceso legal, mediante el dictado de una ley de expropiación”.
Bajo ese marco, “la lección que nos dejan las reformas anteriores que llevamos adelante y el mensaje, en palabas y en hechos concretos, que ha dado la Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner), presenta excelentes expectativas para aquellos que quieran invertir en `joint ventures` y posibilidad de trabajo conjunto en el sector de energía en Argentina”.
Por último, Boudou subrayó que en el gobierno argentino “somos muy optimistas en términos de lo que viene con la economía en general y con el sector de hidrocarburos en particular, donde esta nueva YPF con conducción estatal pero abierta a las inversiones extranjeras y privadas, sin dudas va a servir para revertir las dificultades que tenemos hoy en el mercado energético en Argentina”.
Servirá “sobre todo, para seguir creciendo muy fuerte y seguir formando parte de uno de los países que intentan aportar a la crisis internacional con crecimiento y sosteniendo la demanda agregada”, concluyó el vicepresidente.
Por otra parte, Boudou ratificó que Argentina pretende alcanzar un acuerdo con el Club de París que sea beneficioso para los acreedores y que al país no le signifique resignar su política de crecimiento.
"Nos gustaría mucho encontrar rápidamente una solución con el Club de París que sea aceptable para los acreedores y posible de pagar para el país sin tener que mermar su crecimiento", dijo Boudou.
El vicepresidente advirtió que "si uno ahoga la capacidad de pago de los países es imposible que cumplan con sus compromisos y disminuir la capacidad de crecimiento de un país hace que disminuya su capacidad de pago".
Al disertar en el Departamento de Estado sobre la "Recuperación global: una visión desde Sudamérica", Boudou sostuvo que "cuando uno ve que se pone énfasis entre pagar las deudas en fuertes disminuciones fiscales, me parece que a esta altura del debate la historia económica nos enseña que ese cuento termina mal".
"Termina con la implosión de la economía y con la imposibilidad del pago de las deudas" por lo que "hay que buscar mecanismos que permitan el crecimiento" de los países, dijo el funcionario, quien puso como ejemplo positivo a la política llevada adelante durante los últimos años en Argentina.