Intolerantes
Brasil afirmó ayer en la OEA que hay que decirle "basta" al gobierno de facto de Honduras y advirtió que existe "una amenaza a la paz internacional", mientras Estados Unidos calificó de "deplorables y tontas" las acciones del régimen, aunque criticó duramente al presidente Manuel Zelaya, al que instó a dejar de actuar "como una estrella de cine".
"Ha llegado el momento de decir basta y eso significa impedir que continúe este estado de facto que tal vez pueda extenderse a otros países de la región", señaló el embajador brasileño ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Ruy Casaes, en el Consejo Permanente que debate la situación en Honduras, el día en que se cumplen tres meses del golpe que derrocó a Zelaya.
El diplomático afirmó, según la agencia alemana DPA, que no tiene "duda de que existen condiciones para decir que hay una amenaza a la paz internacional, y en este contexto la comunidad internacional debe responder de manera inequívoca, de forma absolutamente cortante".
Para Brasil, indicó, las acciones del gobierno de facto, con la expulsión este fin de semana de diplomáticos de la OEA, su negativa a recibir a embajadores internacionales, el ultimátum a la embajada brasileña que aloja a Zelaya desde hace una semana y la restricción de libertades civiles demuestran que el Ejecutivo de Roberto Micheletti "no tiene ninguna disposición a negociar".
Se trata, sostuvo, de una "táctica suicida" por parte de un gobierno de facto que, agregó, persevera en propagar la "gran mentira" de que Brasil facilitó la entrada de Zelaya en su embajada en Tegucigalpa, que vive una situación "grave" que puede convertirse en "dramática".
Ante la crisis, el ministro brasileño de Defensa, Nelson Jobim, dijo que "no hay posibilidad alguna" de enviar efectivos de las Fuerzas Armadas para proteger a la embajada de su país en Honduras.
Por su parte, Lewis Amselem, representante de Washington ante la OEA, advirtió que las últimas decisiones del gobierno de facto son "deplorables y tontas, porque no sirven a los intereses de Honduras ni del régimen golpista en sí".
Constituyen además un "insulto a la comunidad internacional" y al organismo interamericano, agregó el diplomático norteamericano, según quien a Washington lo que "más" le preocupa es la decisión del gobierno de Micheletti de emprender "acciones contra las libertades civiles" al decretar ayer restricciones de la libertad de reunión y opinión.
Pero el representante de Estados Unidos ante la OEA también realizó duras críticas a la actitud de Zelaya, quien el sábado llamó a la "ofensiva final" y a sus seguidores en todo el país para que marchen hoy a Tegucigalpa, cuando se cumplen tres meses del golpe de Estado lo derrocó.
Zelaya "tiene que portarse como un líder y enviar mensajes claros que expresen puntos de vista de manera pacífica, tiene que dejar de hacer acusaciones y de actuar como si fuese una estrella de cine", criticó Amselem.
El diplomático recordó que Estados Unidos le pidió a Zelaya "en muchas ocasiones" desde el golpe de Estado que no tratara de regresar antes de lograr un acuerdo político porque le "preocupaban los problemas que hay ahora" en Honduras.
Esta crítica a Zelaya es quizás, la triste evidencia de que el golpe de Honduras condenado por toda la comunidad internacional, repudiado por las democracias del mundo es sostenido por los Estados Unidos, que por un lado lo condena de manera formal y por debajo permite que un gobierno de facto “ataque” la embajada de Brasil.
Pero hay que ser tolerantes, en Honduras Estados Unidos sólo tiene la base militar más grande de Sudamérica, y ya se sabe, son intolerantes.